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4.6.10

INSIGNIAS ESPECIALES


Hay ocasiones que merecen unas insignias especiales. La Policía Municipal de Bilbao, lo sabe muy bien, y por eso quiso homenajear con ellas a 73 agentes de la plantilla que cumplían 25 años de servicio.
Los medios de comunicación, estuvieron presentes en el acto y aprovecharon la ocasión para entrevistar a algunos de los homenajeados y homenajeadas.
Estas son sus impresiones:

Blas tiene 52 años y es policía municipal de Bilbao, pero siempre quiso ser bombero. Quizá por eso, cuando un día de enero del año pasado él y su compañero acudieron a una casa en llamas del Casco Viejo de la villa, no dudaron ni un momento en subir hasta el tercer piso. «Toda la escalera estaba invadida de humo y nos cubríamos la cara con la chamarra. En la buhardilla, a la que accedimos por un espacio angosto, había un matrimonio con dos niños de 3 y 4 años. Entramos y los sacamos», cuenta satisfecho. Como consecuencia de la hazaña, a Blas le diagnosticaron diez días más tarde una bronquitis crónica.

Pero esta no es la única secuela tras 25 años de servicio. En el 88, por ejemplo, acudió a un bar por un aviso de amenazas con navaja. «Cuando íbamos a proceder a detener al hombre, se abalanzó sobre mí para morderme la nariz, me marcó el diente en el labio y me pegó una dentellada en el dedo», narra. Aun así, ayer, en el acto de reconocimiento a 73 agentes y varios administrativos de la Policía Municipal de Bilbao celebrado en la comisaría central de Garellano, Blas no dudaba al decir qué es lo que más le ha marcado en todo este tiempo: «El compañerismo».

El homenaje comenzó a las 12.30. Y lo presidió el alcalde la villa, que estrechó uno por uno la mano a los agentes al tiempo que eran condecorados con una insignia por sus 'placas de plata'. Iñaki Azkuna agradeció su labor y el esfuerzo de todo el colectivo. «La Policía de Bilbao tiene una justa fama de eficacia, y yo quiero que siga teniéndola», aseguró. Y añadió que el cuerpo siempre va a estar con los bilbaínos, «a sus órdenes». Junto al regidor se situó Eduardo Maíz, delegado de Seguridad Ciudadana, que alabó el trabajo y la dedicación de los policías para proteger y servir a Bilbao. Entre los asistentes también se encontraban el consejero vasco de Sanidad y Consumo, Rafael Bengoa, y los portavoces municipales del PP y el PSE, Cristina Ruiz y Txema Oleaga.

Mientras las autoridades hablaban, los agentes permanecieron firmes y ordenados, aguantando el calor bajo el uniforme. Pero, tras las formalidades, comenzó el aperitivo y, ya sin la txapela, pudieron recordar y valorar tanto tiempo de patrulla por la villa.

Encarni es una de las siete mujeres de esta generación del 85 que ayer celebraba un cuarto de siglo de servicio. Tiene 47 años y empezó con sólo 23. Sus compañeras también eran veinteañeras por aquel entonces y, aunque dicen que las cosas han cambiado, siguen pensando que ser mujer policía es complicado. «No te ven como un igual», sostiene Encarni. A pesar de ello, todas reconocían disfrutar con su quehacer. «Son tantos recuerdos... Estaba nerviosa por los actos de hoy», aseguraba otra.

A Mikel, sin embargo, no le temblaba la voz. Empezó a formar parte de la Policía Municipal con 23 años y por casualidad. «Un amigo me dio el papel en la Plaza Unamuno y lo eché sin pensar», confiesa. Cuenta que los peores momentos los vivieron, sin duda, durante la primera Aste Nagusia: «Era el año 87 y patrullábamos por El Arenal entre punkis, esquivando botellazos». Aún así, mantiene que no pasaba ningún miedo. «Siempre hemos sido bravos», concluye.

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