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29.8.11

LAS ARMAS BLANCAS Y SUS HERIDAS

En el post anterior hablabamos de las heridas punzantes y cortantes. Hoy incluimos los tipos que faltaban para completar este tema de medicina legal.


4.-Heridas por armas blancas punzo-cortantes:

Son las provocadas por armas que pueden usarse como punzones, como elementos cortantes o ambas cosas a la vez, puesto que actúan simultáneamente con la punta y con el filo. Entran dentro de este grupo los cuchillos, las navajas y los puñales.
Las heridas tienen bordes limpios con un dibujo ovalado, con extremos en uno o dos ángulos en función de que el arma posea uno o dos filos. El tamaño del orificio tiene una longitud que suele ser entre 3 y 10 mm. más grande que la del ancho del arma, debido a la acción de extraer el arma del cuerpo, y una anchura menor que el grosor de la misma. También se pueden encontrar heridas de torsión, producidas al girar el arma en el momento de efectuar la extracción.

5.-Heridas por armas blancas corto-contundentes:

Son causadas por  instrumentos con hojas de metal y bordes semirregulares que actúan por impacto, como por ejemplo sables, espadas, machetes y hachas.
Estas heridas reciben también el nombre de “hacheantes” y suelen ser muy graves, siendo sus bordes romos o irregulares. En ellas no hay “colas de rata” y con frecuencia los huesos se ven afectados por la lesión.




6.-Cuestiones determinar en las heridas por arma blanca:

 Son varias las cosas que se pretenden averiguar examinando las heridas de arma blanca. Entre las de mayor importancia quizá se encuentran la de establecer si las lesiones se causaron estando la víctima aún con vida o fueron hechas una vez fallecida, la de saber si se corresponden con una etiología homicida o no, la de conocer la clase de arma blanca empleada y la de fijar la posición relativa entre la víctima y su agresor. Veamos una por una estas cuestiones.

-Heridas antemorten o postmorten:

El médico forense generalmente no tiene excesiva dificultad en determinar si las heridas fueron causadas con posterioridad a la muerte. Las heridas postmorten se caracterizan, entre otras cosas, por no producir una hemorragia, lo que las suele diferenciar de las hemorragias que se pueden generar en las heridas causadas en vida y que son especialmente fuertes cuando afectan a arterias, aunque esto no siempre es así, puesto que hay heridas antemorten que apenas sangran. En idéntico sentido, las heridas producidas después de la muerte tampoco presentan sangre coagulada en el fondo de la herida o sobre la piel. Hay otras señales, además de estas dos mencionadas, que sirven de apoyo al médico forense para dilucidar esta cuestión.


-Determinación de la etiología:

Además de otros aspectos consustanciales a a la investigación, como signos de forcejeo, lucha o defensa en el cuerpo o en el lugar de los hechos, la presencia de testigos, etc., hay diversos factores que ayudan a descubrir si las heridas son homicidas o no. Uno de ellos es su localización y número, pues es difícil tipificar una muerte como suicidio si la zona de las heridas le resulta inalcanzable a la víctima o si es un área propia de los homicidios, como es el caso de la zona abdominal. Lo mismo sucede con la multiplicidad de las heridas, ya que ello es casi siempre un indicio claro de homicidio.


-Clase de arma blanca empleada:

Esta es una de las preguntas típicas que se hacen los investigadores y que no tiene una fácil respuesta. Para empezar hay que decir que las armas blancas no siempre pueden individualizarse a través de las heridas, ni tampoco siempre se pueden describir con seguridad las características de clase del arma causante de una herida. Sirva de ejemplo a estas dificultades el hecho de que la anchura del arma solo se puede establecer si ha penetrado perpendicularmente al cuerpo, dado que si lo hace de forma oblicua la herida será algo mayor, y siempre que se trate de una herida punzo-cortante. En cuanto a la longitud del arma, esta vendrá dada por la profundidad de la herida, si bien esto es relativo, ya que puede que aquella no haya penetrado totalmente, lo que dará una medida inferior, o que lo haga sobre cavidades con depresión, que dará una medida superior a la real.

-Posición relativa entre la víctima y el agresor:

Es otra de las preguntas importantes debido a que proporciona información sobre el desarrollo de los hechos y las características físicas del autor del delito. Es bastante difícil responder con cierta exactitud a ella, por lo que realizar afirmaciones categóricas a esta pregunta es aventurado y peligroso, pues el margen de error es notable. Del examen de la herida para determinar la dirección del corte, ángulo de incidencia de la penetración, etc., no siempre pueden extraerse conclusiones firmes, pues adivinar la dinámica de los hechos en toda su extensión es una pretensión imposible. Más seguro resulta confirmar con el estudio de las heridas la versión de los hechos que ofrezca el imputado, una vez sea detenido, o la de los testigos una vez interrogados.

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