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5.9.11

ESTRANGULACIONES Y AHORCADURAS


Diferencias  entre las ahorcaduras y las estrangulaciones


A la hora de estudiar las lesiones y demás indicios materiales para definir si una muerte es por ahorcadura o por estrangulación y la etiología de esta última, hay que tener claras las diferencias en las lesiones que debe presentar el cadáver. Hemos visto ya en el apartado anterior las características criminalísticas de los cadáveres por ahorcaduras, veamos ahora las principales señales del cuerpo que nos ayudarán a diferenciar la ahorcadura de la estrangulación.


-Estrangulaciones homicidas


 Dado que en las estrangulaciones homicidas el autor debe presionar el cuello durante un tiempo hasta producir la inconsciencia de su víctima y después su muerte, cabe encontrar entonces lesiones en el cuerpo o las marcas en las ropas indicativas de forcejeo, lucha o defensa. Estos indicios no son propios de las ahorcaduras.
También se pueden encontrar entre los dedos y las uñas de las manos de la víctima restos de fibras procedentes del agente constrictor, fruto de los intentos de aquella por quitárselo del cuello. Esta clase de indicios no deben verse en ahorcaduras suicidas, pero sí son posibles en algunas de tipo accidental u homicida en las que la víctima tenga las manos libres para poder realizar esta maniobra defensiva.


Las características del surco dejado en el cuello por el agente constrictor son otro destacado aspecto de diferencia, pues las de una ahorcadura son bien distintas a las de una estrangulación homicida, ya que el surco dejado en esta es:
-Bajo, por debajo de la laringe.
-Horizontal o perpendicular al cuerpo.
-Completo, alrededor del cuello.
-Poco profundo en comparación a las ahorcaduras.
-Puede ser doble o múltiple, es decir, existencia de varios surcos.


-Estrangulaciones accidentales


Las diferencias de las lesiones entre una  estrangulación accidental y el resto de asfixias mecánicas dependen, fundamentalmente, del mecanismo que provoca aquella. Así, pueden encontrarse en el cadáver lesiones y señales que indiquen maniobras desesperadas hechas por la víctima en un vano intento por liberarse del agente constrictor. Dichas señales deben observarse con cuidado para no ser confundidas con las de forcejeo, lucha o defensa.


Si el agente constrictor es de tipo lazo, pueden encontrarse restos de fibras de él entre los dedos y uñas de las manos, obtenidas de sus esfuerzos por liberar su cuello de la opresión. Las características del surco dependerán del mecanismo de la propia estrangulación, debiendo ser, por ejemplo, de una profundidad, altura, inclinación y longitud acordes a la presión ejercida por dicho mecanismo y su forma de producción.
En el cuello de la víctima podrá quedar reproducida la morfología del agente constrictor, la cual deberá coincidir con este en tamaño y formas, produciendo unas lesiones necesariamente compatibles con las características de aquel


-Estrangulaciones suicidas


Estas clases de estrangulaciones no son frecuentes pero sí posibles. Entre las diferencias que hay con las otras asfixias se encuentra la de una ausencia le lesiones indicativas de forcejeo, lucha o defensa y, generalmente, una inexistencia de marcas por maniobras de liberación del agente opresor del cuello.


El mecanismo más habitual es el de una estrangulación a lazo mediante un nudo a modo de tornillo compresor. El suicida va dando vueltas al lazo comprimiendo poco a poco el cuello hasta provocarse la pérdida de conocimiento y, después, la muerte. Por tanto, lo normal es que las características del agente constrictor coincidan plenamente con las del surco, siendo este de poca profundidad pero completo, con una altura y horizontalidad variables en función del mecanismo usado, pudiendo existir señales de intentos previos a la estrangulación definitiva.


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