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10.9.11

EVIDENCIAS E INDICIOS

Acabada la fijación general del escenario llega el momento de hacer lo propio con los indicios y evidencias materiales localizados. Lo pretendido ahora es ilustrar cada indicio separadamente, por lo que las tomas que se llevarán a cabo serán esencialmente de detalle, aunque también se harán de conjunto parcial al ser necesarias estas para el paso de lo general a lo particular y porque se deberá relacionar el indicio con el escenario e incluso con otros indicios, como si el reportaje fuese una cadena en la que las fotos de conjunto parcial son los eslabones que unen las de conjunto general con las de detalle.

Es válido afirmar que las tomas de los indicios y evidencias durante el reportaje fotográfico de la inspección técnico-ocular no entrañan en principio grandes dificultades, dado que el cometido principal del citado reportaje es, como ya se dijo al comienzo del punto, fijar el escenario gráficamente en su integridad, o lo que es lo mismo, plasmarlo en imágenes junto a sus indicios tal cual están. Por esta razón, es viable limitarse más o menos específicamente a ello y posponer para el laboratorio las fotos técnicamente más complicadas, siempre y cuando, eso sí, no sea imprescindible realizarlas en el lugar de los hechos.

Un aspecto a significar en la fijación de indicios es que las fotografías de detalle deben llevar obligatoriamente un testigo métrico. Este instrumento es una escala de medida, normalmente dividida en centímetros, que sirve fundamentalmente para calcular las dimensiones del indicio que aparece en la instantánea y se coloca junto a este antes de efectuar la toma. Muchas veces las fotos de conjunto parcial también lo llevan porque el investigador, en el instante en que descubre el indicio, lo señala poniendo un testigo métrico justo al lado. No obstante, antes de sacar la foto con el testigo conviene hacer una sin él.



Los testigos métricos son de diferentes clases y formas, comercializándose en variados modelos y materiales, predominando en esto último el papel y el plástico. Algunos de ellos pueden servir, aparte de lo que es solventar el referido cálculo de medidas, para el marcado numérico del indicio, para saber si la imagen está revelada en positivo o negativo y para constatar, a simple vista, si se le practicado o no a la citada imagen una operación llamada cambio de color u otra bautizada como cambio de lado, o bien una tercera que es la suma de ambas.

En lo referente al vídeo es posible afirmar que su aportación en la fijación individualizada de indicios y evidencias materiales es muy escasa, debido, por un lado, a las limitaciones de los equipos convencionales en prestaciones técnicas para alcanzar acercamientos de detalle, y por otro, a que no hacen falta grabaciones de movimiento en esta clase de fijaciones gráficas.


Por otra parte, dado el interminable elenco de indicios posibles en criminalística, de lo cual da fe lo hablado sobre ello en el capítulo segundo de este libro y la larga lista enumerada en aquel de los más frecuentes, no es razonable desplegar ese listado e ir exponiendo las técnicas de fotografiado imaginables para cada uno de ellos en el lugar de los hechos, pues sería una tarea demasiado extensa y en el fondo innecesaria, ya que, como se ha indicado antes, su fijación allí no reviste especiales complicaciones y, además, son pocos los indicios tienen técnicas exclusivas y propias. Por lo tanto, en los próximos artículos que publicaremos en el blog veremos varias técnicas de fijación de sólo algunos indicios y evidencias.


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