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11.9.11

FOTOGRAFIANDO CADAVERES

FOTOGRAFIANDO CADAVERES


 Los cuerpos sin vida de personas en el lugar de los hechos son, por regla general, portadores de abundantes indicios materiales, lo que les convierte en piezas de inestimable valor criminalístico sobre las que se proyecta con cierta intensidad la fotografía policial.


Como es sabido, cuando en un escenario es localizado un sujeto fallecido deberá acudir la comisión judicial para el levantamiento del cuerpo. Entre los miembros de esa comitiva hay dos figuras destacadas: el juez instructor y el médico forense. Se puede afirmar, casi con total seguridad, que el juez no manipulará nada y dejará la iniciativa de toda la inspección técnico-ocular a los especialistas policiales. Con el médico forense, sin embargo, la cosa es distinta y en la praxis siempre se deja en sus manos el examen del cadáver.


Por tal motivo, en la dinámica del trabajo de los investigadores de la policía es trascendental contemplar este extremo en el sentido de mantener durante la inspección una estrecha colaboración con aquel.


Sin más preámbulos pasemos a ver algunas sencillas técnicas :


-Encuadrar bien el cadáver dentro de las fotos de conjunto general, de modo que no solo esté bien definida su posición con respecto a la globalidad del escenario, si no que también lo esté en relación a los indicios propios del cuerpo circundantes a él, tales como trozos de ropa desprendidos, vómitos, manchas de sangre, masa encefálica u otros restos biológicos. Estos indicios, además, deberán ser fotografiados en conjunto parcial y en detalle.


-Si el cuerpo se halla tapado por mantas, cartones, etc., las primeras tomas de conjunto parcial en él se harán sin retirar nada de ello. Seguidamente, siempre en coordinación con el médico forense, se quitarán esos objetos y se le irán sacando las fotos procedentes. Finalmente, se removerá la ropa que lleve puesta para comprobar en el cadáver la existencia de lesiones u otros indicios y fijarlos.




-Las heridas y demás marcas de daños corporales que sean localizadas al levantarle las ropas serán fotografiadas en conjunto parcial y en detalle, sin olvidar nunca de colocar el testigo métrico correspondiente.




-Una herida de enorme interés en los casos de ahorcaduras es la lesión en forma de surco producida en el cuello de la víctima por el agente constrictor. Este surco ha de quedar muy bien fijado en relación a la posición que ocupa en el cuello y a sus características morfológicas de anchura, profundidad y dibujo, pues todo ello resulta esencial para determinar si se trata de una ahorcadura o una estrangulación. 




-Otro tipo de herida de potencial importancia es la producida por un disparo de arma de fuego, tanto la del orificio de entrada como la de salida si la hubiere. Alrededor del orificio de entrada, en la piel si el impacto se ha recibido en una zona descubierta o en la ropa si ha sido en una parte del cuerpo tapada por la vestimenta, puede haber señales de pequeñas quemaduras y manchas, ambas cosas producidas por el fogonazo, que ayuden a establecer si el disparo se ha hecho a menos de un metro o incluso a cañón tocante. El de salida tendrá que ser confirmado por los mayores daños que se aprecien en él. Estas heridas y sus señales adyacentes se fotografiarán en detalle.


-De las manchas, roturas y otras anomalías en general observadas en algunas partes de las prendas de vestir se harán tomas en conjunto parcial y en detalle, adosando igualmente el testigo métrico.



-Si entre las ropas se percibiesen trozos de virutas metálicas o pequeños fragmentos de madera o plástico, o bien se encontrasen fibras de tela no correspondientes a las de la vestimenta del fallecido, se efectuarán tomas en detalle de ellas.



-Las livideces, espasmos, zonas momificadas y otros fenómenos cadavéricos visibles en el cuerpo tienen la condición de indicios y habrán de ser fijados también fotográficamente, aunque no es obligatorio que lleven un testigo métrico.


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