2.10.11

EL A.D.N. EN LA INVESTIGACIÓN CRIMINAL


EL A.D.N. EN LA INVESTIGACIÓN CRIMINAL

Aunque el ácido desoxirribonucleico, o ADN, tiene sus orígenes más remotos en la segunda mitad del siglo XIX y un desarrollo importante a partir de mediados del XX, es a finales de ese siglo cuando se consigue su aplicación con fines identificativos, siendo su precisión y fiabilidad prácticamente absolutas.
Son variadas y de una enorme importancia las aplicaciones que tiene el descubrimiento del código genético para la medicina y la ciencia en general, pero aquí únicamente vamos a tratar de la utilidad que tiene en la investigación criminal.

1.-Tipos de A.D.N.

Existe una cierta variedad de tipos de ADN, pero son dos los que interesan desde el punto de vista criminalístico: el nuclear y el mitocondrial.

-ADN nuclear: Se localiza fundamentalmente en el núcleo de las células y el resultado de su análisis es totalmente individualizador, es decir, se establece a través de él la identificación de un único sujeto. Este tipo de ADN es el ideal por su valor probatorio, pero tiene el inconveniente de que, en determinados casos, no es posible obtenerlo, como sucede, por ejemplo, con muestras de pelos sin bulbo o restos óseos muy antiguos.

-ADN mitocondrial: Se obtiene fuera del núcleo de las células y se transmite exclusivamente por vía materna, no siendo posible establecer mediante él una identificación individualizada. Sin embargo y a pesar de esta limitación, su aportación suele ser trascendental, ya que determina la relación de parentesco de la persona a la que pertenece y que, en muchas ocasiones, debido a las circunstancias que rodean el caso equivale a una identificación individualizadora o tiene un valor probatorio igual al del resultado de un ADN nuclear.
Como ventaja tiene que la muestra necesaria para realizar el análisis no requiere del núcleo de una célula.

2.-Utilidad criminalística del ADN

 Es posible que desde el descubrimiento de la dactiloscopia no se haya producido ningún otro hecho de parecida trascendencia en la investigación criminal. Básicamente podemos decir que las aportaciones que hace son las siguientes:

-Identificación de personas: Al convertirse el ADN en un sistema de identificación, permite averiguar la identidad de cualquier persona, viva o muerta, obteniendo muestras biológicas suyas, en lo que se ha dado en llamar como su huella genética.

-Identificación de autores de hechos delictivos: Mediante el estudio de indicios biológicos hallados en el escenario donde se ha producido un hecho delictivo, se pueden obtener evidencias que sirvan de prueba para descubrir a su autor.

-Determinación de parentesco: El ADN se transmite genéticamente, por lo que es factible fijar la relación de parentesco de una persona con otra u otras.

3.-Archivos de ADN

 Aunque la identificación por ADN ha sido un gran hallazgo para la investigación criminal, aún no existen archivos policiales de él en la misma medida que sí los hay de huellas dactilares. Así, es frecuente que en una investigación se necesiten tomar muestras biológicas indubitadas para poder comparar las obtenidas en un lugar de hechos donde se ha practicado una inspección técnicoocular, o bien tomarlas de familiares del sospechoso, o persona a identificar, para sacar el ADN mitocondrial y asociarle a este.
No obstante, algunos cuerpos policiales ya están dando pasos para crear un archivo policial propio de ADN de aquellos individuos que son detenidos. En este sentido, organismos internacionales ya indicaron en el año 1998 la conveniencia de que las distintas policías instauraran este tipo de archivos. Es muy probable que a medio plazo existan ficheros policiales de ADN del mismo modo que también existen los de huellas dactilares.
En cuanto a su sistema de archivo se refiere, no está claro si se deberán almacenar las muestras orgánicas que se tomen a los detenidos o si servirá tan solo la codificación del resultado de los análisis, algo así como la fórmula de las huellas dactilares. En cualquier caso, esta y otras cuestiones se irán resolviendo según se avance en la creación y oficialización de tales archivos.
Policía Científica Vol. I. F. Antón Barberá y J. V. de Luis y Turégano.


En la imagen  anterior puede verse una tarjeta con los marcadores de un estudio de ADN. La columna 1 indica los marcadores de sangre de un sospechoso de una agresión sexual. La columna 2 los de la mancha de esperma en el pantalón de la víctima y la 3 los de la sangre de la víctima. Mediante la comparación de los marcadores 1 y 2 se pone de manifiesto la coincidencia del patrón de bandas. En los comienzos de los estudios periciales de ADN era cuatro el número de marcadores utilizados y que, después, se aumentaron a ocho o nueve hasta llegar a los dieciséis actuales.

4.-Obtención de muestras indubitadas

 La obtención de muestras indubitadas para el cotejo de ADN con un indicio biológico recogido de un lugar de hechos puede hacerse por consentimiento voluntario del sospechoso, por requerimiento judicial y por investigación policial.

-Por consentimiento voluntario: Aunque es el supuesto legalmente más sencillo de los tres no se halla exento de practicarse con el rigor garantista necesario. Como es lógico, si se trata de un detenido deberá estar presente su abogado, pero es aconsejable que este también lo esté ante cualquier otra situación jurídica de aquel a pesar de que no sea algo imprescindible.
El procedimiento técnico más común y menos agresivo es el de sacar una muestra de saliva de la boca de la persona, utilizando para ello unas torundas o bastoncillos de algodón.

-Por requerimiento judicial: En este caso es el juez instructor el que ordena al imputado el sometimiento a la obtención de las muestras necesarias para la elaboración del informe pericial. Puede hacerse por extracción de sangre o por recogida de saliva de la boca, llevándose a cabo ante el abogado del sujeto, el secretario judicial y el juez instructor, siendo el médico forense el que la efectúe y quien, además, será el encargado de remitir las muestras al Instituto Nacional de Toxicología para la realización allí del cotejo.
El sujeto tiene derecho legal a negarse a este sometimiento, pero su negativa obrará en contra suya al poderse valorar por el tribunal como una prueba indiciaria de su implicación en el hecho delictivo.

-Por investigación policial: Aquí se contempla la posibilidad de que los investigadores obtengan algunas de las muestras que el propio individuo deseche voluntariamente en sus hábitos cotidianos, como por ejemplo puede suceder cuando arroja al suelo una colilla de un cigarro fumado, cuando tira un pañuelo de papel usado para limpiarse la nariz o cuando bebe un líquido cualquiera de un vaso.
Para ello la policía lleva a cabo un seguimiento más o menos permanente del sospechoso hasta que consigue las muestras que considere suficientes.
No obstante, los tribunales exigen a los investigadores que la obtención de muestras a través de este procedimiento se haga sin que pueda existir duda alguna de que pertenezcan al sospechoso, es decir, no cabe la posibilidad de que se recoja la colilla de un cenicero donde hay otras o de que esta se pierda de vista un tiempo desde que el sujeto la tiró al suelo hasta que fue recogida por un agente.

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