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30.12.11

LA MILITARIZACION DE LA POLICIA EN ESPAÑA

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LA MILITARIZACION DE LA POLICIA EN ESPAÑA

Una razón que muy bien puede explicar la histórica militarización sufrida por la Policía, es el vigoroso control que el poder político puede imponer a cualquier organización fuertemente jerarquizada y disciplinada bajo una fórmula militar. Tampoco podemos desdeñar la opinión manifestada por Manuel Mallol Ballbé (1983) en su obra "Orden Público y Militarismo en la España Constitucional", en el sentido de que la militarización de la policía en nuestro país ha sido debida, en gran parte, a la debilidad histórica de la estructura civil española. Esta debilidad es manifiesta al repasar la historia de nuestro país, en la que parece que cualquier iniciativa política no podía llegar a buen fin si no estaba tutelada por los militares.

No obstante y en descargo de lo anterior, también hay que tener en cuenta que dentro de un concepto de seguridad global, tal y como era entendida ésta antiguamente, no se concebía ninguna diferenciación entre la amenaza de un enemigo exterior contra el territorio propio, y la que representaba el comportamiento antisocial de algunos de sus propios habitantes. Este pensamiento se mantuvo vigente durante muchos siglos y, en España, algunos ejemplos de él quedan patentes en numerosas órdenes y decretos reales, así como en las Ordenanzas Militares del 22 de Octubre de 1768 e incluso en la Constitución de 1812, donde el art. 356 de ésta asigna paralelamente al ejército la defensa exterior del Estado y la conservación del orden interior, además de en leyes expresas como la Ley de 17 de Abril de 1821 o la Ley Constitutiva del Ejército de 29 de Noviembre de 1878 en la que se afirmaba que debía defender la patria de los enemigos interiores.

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Por tal motivo, el empleo de las fuerzas garantes de la defensa exterior, compuestas en principio por guerreros que no formaban un ejército regular, con fines policiales para combatir el problema delincuencial, representado en especial por los bandoleros y asaltantes de caminos, era algo admitido sin especiales reparos y que se generalizó en todas las comunidades humanas, otorgándose en la práctica al ejército, o fuerza armada del momento encargada de la defensa de la comunidad, toda la competencia policial necesaria para el mantenimiento del orden interno establecido y, de paso, la protección de las personas y sus propiedades.

Pudiera pensarse que finalizada la Edad Media y a partir de la Edad Moderna, con la creación de un ejército nacional cada vez más permanente (hasta entonces los ejércitos eran creados y disueltos en función de las contiendas que se presentaban), así como con la aparición de los primeros grupos armados dedicados, teóricamente, al mantenimiento del orden y la seguridad interna del Estado, el ejército debiera comenzar lenta y paulatinamente a abandonar su faceta policial, al menos en aquellas zonas donde tales cuerpos se desplegaban. Sin embargo ello no fue así y las tropas militares continuaron interviniendo más o menos en la misma medida a como lo venían haciendo hasta entonces. Es más, su influencia en el terreno policial aumentó, penetrando en las estructuras de los cuerpos que se iban creando, lo que supuso que pasara a desempeñar un papel importante y permanente en la actividad de la policía. Desde entonces el ejército ha dejado su impronta en todos los cuerpos policiales, que de alguna manera continúan manteniendo ciertas connotaciones de carácter militar.

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En efecto, los incipientes cuerpos policiales estaban, en gran parte, formados e incluso dirigidos por miembros de las fuerzas militares, quienes gozaron siempre de preferencia para ocupar los puestos que se generaban y cuyos mandos pasaban a integrarse en aquellos con facilidad, en virtud de su experiencia y relación con las armas y artes defensivas. Ello no solamente no redujo el peso del ejército sobre la policía, si no que contribuyó a asentarlo definitivamente en conductas, códigos, estructuras y jerarquías militares, que perduraron durante muchos años y de las que aún hoy quedan bastantes huellas.

(Fin de la primera parte del artículo. En próximos post del blog, publicaremos la continuación del resto del análisis).

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