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21.12.11

ORDEN PUBLICO (TERCERA PARTE)

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A partir del restablecimiento del sistema democrático español, el término comienza a ser sustituido, pero sin llegar en nada a desaparecer, por los de seguridad ciudadana y seguridad pública. Un ejemplo de esto, muy ilustrativo, se observa en dos importantes normas legales de la Administración vasca. Así, mientras en el art. 17.1 del Estatuto de Autonomía del País Vasco, aprobado en Diciembre de 1979, se encomienda a la policía autónoma "la protección de las personas y bienes y el mantenimiento del orden público", en el art. 26.1 de la Ley de Policía del País Vasco, aprobada por el Parlamento de esa Comunidad Autónoma en Julio de 1992 y que desarrolla todas las funciones policiales en su territorio, se establece que su misión esencial será "proteger a las personas y bienes, garantizar el libre ejercicio de sus derechos y libertades y velar por la seguridad ciudadana". Vemos pues, como se ha eliminado con toda intención la expresión orden público y se ha reemplazado por la de seguridad ciudadana.
 
Buscando explicaciones a estos cambios terminológicos, nos encontramos con lo afirmado en 1981 López Nieto, en su libro "La seguridad ciudadana y su normativa legal", diciendo que "la expresión derecho a la seguridad es una expresión de contenido complejo, que ha cobrado actualidad en nuestra patria a raíz del advenimiento de un nuevo sistema político y que está intentando sustituir al anterior concepto de orden público, referido más bien a la potestad del Estado enderezada a garantizar la pacífica convivencia que al derecho que asiste a todo ciudadano a obtener, y hasta exigir, del propio Estado esa convivencia, derecho con el que se encuentra emparentada, en mayor grado aquella expresión" . También podemos aventurar la hipótesis de que como la expresión orden público se hallaba, evidentemente, cargada de tintes antidemocráticos procedentes de tiempos pasados, se quisiera modificar el concepto por otra mas acorde con los momentos actuales. A éste respecto cabe destacar, el papel jugado por el Tribunal de Orden Público durante la pasada dictadura del general Franco, el cual, desde su creación en 1963, contribuyó sobremanera a impopularizar la expresión.
 
Pero además de una razón de simple imagen, podemos pen-sar que el nuevo concepto social de la policía surgido en los primeros años democráticos, demandaba a ésta una seguridad mas global que también debía de proporcionar, es decir, se precisaba de una policía con más cometidos en la seguridad de las personas y sus bienes que los del mantenimiento de un orden público políticamente identificado con la dictadura, en definitiva una policía que no dejara de lado a otras importantes tareas de seguridad. Por tal motivo, también era necesario buscar un nuevo término, mas amplio que lo que representaba socialmente entonces el orden público, que contuviera a todas las funciones de seguridad que tenían que dar los cuerpos policiales.
 
Así las cosas, todo lo explicado parece situar hoy en día al concepto de orden público, como una parte de otra seguridad mayor y mas extensa que pasa a recibir el nombre de seguridad ciudadana. La vulneración de aquel se causaría por algaradas, desórdenes y hechos violentos provocados por grupos de personas, que comúnmente llamamos disturbios callejeros. Tal calificativo define a la especialidad de la policía destinada a combatir esos hechos delictivos y a la que nos referimos como la de antidisturbios, lo que nos sugiere que si la lucha contra las alteraciones del orden público se acomete a través de una especialidad mas, de entre las que componen el frente de actuación policial contra la delincuencia en general, no puede ser esa la función que contenga el amplio concepto de la seguri-dad, si no sólo una parte de ella.

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