14.3.12

LAS HERMANDADES


LAS HERMANDADES

FABRICACION DE CONDECORACIONES CIVILES Y MILITARES
Hacen su aparición en el siglo XII durante lo que se ha llamado la Alta Edad Media y, según piensan algunos autores, las Hermandades constituyen el primer antecedente histórico de la policía española, si bien es cierta la conveniencia de puntualizar tal aseveración, dado que las causas que las propiciaron y los objetivos que cada una perseguía las diferenciaron notablemente, aunque todas tenían en común aspectos relativos a la seguridad, una preocupación constante del pueblo a lo largo del oscuro periodo feudal.

Para Alvarez de Morales en "Las Hermandades, expresión del movimiento comunitario en España", su rasgo fundamental es "la defensa de unos intereses de carácter público, para lo que su objetivo fundamental casi siempre es la constitución de una constitución propia general, al margen de la simple defensa de intereses gremiales o de otro tipo particular"(pág. 11).

A pesar de la variedad de sus finalidades y de ser, históricamente, la primera referencia de la que se tiene noticia sobre algo parecido a los actuales cuerpos de policía, las Hermandades no pudieron sustraerse a la tentación del príncipe para usarlas con el fin de mantener y perpetuar su poder.

Otra característica distintiva fue que, dado el pensamiento de la época que no distinguía la seguridad interna de la externa, la Santa Hermandad y, en general todas ellas, fueron empleadas como fuerzas militares en muchas de las guerras que se sucedieron en la época.
Para ilustrar mejor lo que fueron las Hermandades, debemos agruparlas por orden cronológico en tres bloques distintos: las Hermandades.

FABRICACION DE MEDALLAS CIVILES Y MILITARES
Defensivas, las Hermandades Generales y las Hermandades Contra Malhechores.
Las Hermandades Defensivas son las primeras de las que se tiene constancia en la Historia de España. Surgen con la clara vocación de hacer frente a un mismo enemigo que afecta a varios territorios poblados o a un grupo más o menos amplio de personas. Con tal propósito, los habitantes de algunos pueblos y ciudades empiezan a asociarse y agruparse para combatir al agresor. Muchas de éstas primeras Hermandades actuaron para defenderse del acoso de los árabes, principal motivo de inseguridad por sus frecuentes ataques, como fueron los casos de las que surgieron en 1265 para Córdoba, Jaén, Baeza y Ubeda. También hubo Hermandades formadas por colectivos de personas con intereses comunes, derivados de la necesidad de protegerse por su actividad económica o comercial. Dentro de ellas hay que incluir a la Hermandad de San Martín de Montiña de los Montes de Toledo, fundada para defender los intereses de los ganaderos de la zona. También pueden incluirse en éste grupo, por su antigüedad, a las aparecidas en 1190 entre Escalona, Plasencia, Avila y Segovia, que regulaban las normas penales entre sus vecinos.

Más tarde aparecieron lo que Alvarez Morales denomina como Hermandades Generales, caracterizadas por un marcado contenido político y cuya finalidad no era otra que la de luchar por el poder real. Estaban compuestas por algunos nobles descontentos que se agrupaban en torno a su Hermandad para enfrentarse contra su rey, pugnando por obtener el poder. La más conocida entre ellas es la Hermandad General de Castilla, promovida por el infante Sancho IV en 1282 contra el rey Alfonso X y disuelta en 1348 con el Ordenamiento de Alcalá.

Es en el tercer bloque, el de las Hermandades Contra Mal-hechores, donde encontramos a las de mayor parecido con la idea actual de la policía. Destaca de un modo muy especial la Santa Hermandad Nueva de Castilla o Hermandad General del Reino, más conocida simplemente como Santa Hermandad, creada en Agosto de 1476 e impulsada con un fuerte interés por los Reyes Católicos. Su misión esencial era la de combatir a los malhechores y, en especial, a los salteadores de caminos. No obstante, con el tiempo se fundió con el ejército como una parte más de él, participando en acciones bélicas como la conquista de Granada. Su nacimiento estuvo motivada por la necesidad de crear una única Hermandad para todo el reino, que asumiese en él la seguridad interna y resolviera los graves problemas de paz y orden interno que se padecían.

En un comienzo el proyecto fue bien acogido, pues respondía a las inquietudes manifestadas en tal sentido desde hacía tiempo. Pero llegado el momento de hacer cuentas de lo que costaba mantener permanentemente una fuerza semejante, el planteamiento se vio modificado y la realidad impuso que la Santa Hermandad pasara a ser un cuerpo de vida intermitente, que se constituía con mayor o menor grado en función de la gravedad de la situación y cuando las circunstancias así lo exigían, desapareciendo una vez solventado el problema hasta la siguiente ocasión. Sin embargo, a pesar de la temporalidad a la que se vio sujeta la Santa Hermandad, ésta dio suficientes pruebas de eficacia como para acometer, en su seno, la creación de un órgano con carácter permanente llamado Consejo de la Hermandad, que representó un importante papel para el mantenimiento de la institución.

La Santa Hermandad desapareció a mediados del siglo XVII, aunque el final de las últimas sobre las que se tiene alguna referencia data del siglo XIX, con la desaparición definitiva de la Hermandad Vieja de Colmeneros y Ballesteros de Toledo, Ciudad Real y Talavera, formada en el siglo XIII y disuelta en 1835.

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