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30.4.12

LA CREACION DE LA GUARDIA CIVIL (última parte)


El aspecto formativo de los primeros guardias es encomen-dado a dos coroneles, uno de Infantería y otro de Caballería. El primero se instala en unas dependencias de Leganés y allí se imparten los conocimientos que entonces eran considerados necesarios, a los guardias procedentes del arma de Infantería. El otro se ubica en Vicálvaro y se encarga de los de Caballería. Estas dos pueden ser consideradas como las primeras academias formativas de la Guardia Civil.
A pesar de haberse creado el modelo policial encarnado por la Benemérita 21 años más tarde, en 1844, que el sistema representado por la Superintendencia General de la Policía, en 1823, el crecimiento de ambos organismos será desigual, siendo mucho mayor la velocidad de progreso en el primero que en el segundo. Ello queda patente al comprobar que en 1846 aquella contaba ya con 500 puestos y en el año 1900 con más de 2.000, sumando entonces unos 20.000 guardias. En cambio, los miembros de los cuerpos formados al amparo de la Superintendencia alcanzan el siglo XX con un número apenas por encima de los 4.000 agentes. Quizá la razón que pueda explicar tal diferencia se pueda encontrar en que, al ser la Guardia Civil un cuerpo militar y la Superintendencia un estamento civil, una vez más termine imponiéndose en la Administración pública española la primacía de lo militar sobre lo civil. De cualquier modo, el protagonismo de la Guardia Civil vuelve a ser evidente al comparar el número de detenciones practicadas por ambas instituciones durante 1859, en un estudio realizado por Martínez Ruiz en su obra "La Delincuencia Contemporánea. Introducción a la Delincuencia Isabelina" y que reproduce Morales Villanueva, cifrándose en 23.721 las de la Benemérita y en 9.295 los de la Policía del Reino .


Finalmente y para concluir con el punto dedicado a la creación de la Guardia Civil, no podemos pasar por alto a su ámbito asistencial particular, que da forma a otra de sus peculiaridades distintivas. En éste sentido se fundaron instituciones propias dentro del propio cuerpo, reservadas a los guardias y sus familias, destinadas a resolver los problemas de tipo social que se les planteaban a sus miembros. Así se crearon colegios para los hijos de los guardias, fondos de ayudas para las viudas e hijos de los fallecidos, sistemas de pensiones por retiro, etc. Algunas de dichas instituciones aún perduran en el presente.

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