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30.4.13

QUE ES LA PELMATOSCOPIA

Los inicios de la pelmascopia como sistema de identificación datan de 1918, cuando se empleó por
vez primera para la identificación de los recién nacidos en una maternidad de Chicago
y, desde entonces, este ha sido su principal uso.

A diferencia de las huellas dactilares y las palmares, que sí es frecuente hallarlas
en los escenarios de hechos durante la inspección técnico-ocular, las huellas plantares
raras veces aparecen. La razón, evidentemente, obedece a que las personas casi nunca se
mueven descalzas, por lo que las huellas de pisadas siempre suelen ser huellas de
calzado. Aunque tal cosa resta valor práctico a la pelmatoscopia, no impide que esta sea
considerada como un sistema de identificación tan válido como cualquiera de los otros
que componen la lofoscopia.

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1.-Zonas de estudio de la pelmatoscopia: De delante hacia atrás el pie se
divide en tres partes: la yuxtadigital, la del arco plantar y la del talón.

A efectos de formulación de pelmatogramas se estudia únicamente la parte
yuxtadigital, pero para establecer la identificación entre dos huellas plantares se pueden
aprovechar los puntos característicos de las otras dos partes.
La parte yuxtadigital, a su vez, se divide en cuatro zonas denominadas
fundamental, segunda, tercera y cuarta.


2.-Formulación y archivo de los pelmatogramas: La pelmatoscopia también
agrupa los pelmatogramas mediante un procedimiento de formulación de letras,
números y signos, aunque los tipos en los que se basa para establecer los grupos no son
muchos, lo cual hace que en algunos de ellos haya muchas huellas plantares con
idéntica fórmula, circunstancia que dificulta la búsqueda y localización de una de ellas
en un archivo manual.

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A pesar de que no hay constancia sobre la existencia de archivos policiales de
pelmatogramas, sí es muy probable que los haya en algunos centros hospitalarios donde
tengan secciones de maternidad, pero, claro está, solo de neonatos y, seguramente, de
los nacidos en las últimas fechas. Como es lógico, este tipo de fichero tiene una
finalidad muy concreta y es de escasa utilidad policial con fines generales.

En cuanto a los programas informáticos de búsquedas automatizadas de
pelmatogramas, parece que tecnológicamente también sería posible su existencia, pero
no hay información que sugiera que se vayan a crear, tal vez debido a la poca incidencia
que la pelmatoscopia tiene en la investigación criminal.

3.-Identificación pelmatoscópica por puntos característicos: Como sucede
con la dactiloscopia y la quiroscopia, la pelmatoscopia también comparte los mismos
puntos característicos que esas dos ramas de la lofoscopia, por lo que la identificación
de una huella plantar dubitada se establece en la coincidencia de sus puntos
característicos con los de otra huella indubitada.

28.4.13

QUE ES LA QUIROSCOPIA

Los primeros estudios científicos de las crestas de las palmas de las manos se
remontan al año 1903, con los trabajos del inglés Harris Hawthorme, alcanzando ya un
nivel importante como sistema de identificación a comienzos de la década de 1920 con
los trabajos que otros estudiosos fueron llevando a cabo.
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A pesar de ser un buen método identificativo, su desarrollo siempre se ha visto
un tanto oscurecido por la dactiloscopia. No obstante, es muy útil para identificar las
huellas palmares que, a veces, se localizan en una inspección técnico-ocular de un lugar
donde se ha cometido un hecho delictivo.

Al igual de lo que sucede con la dactiloscopia, la quiroscopia permite establecer
un buen procedimiento de archivo de los quirogramas, los cuales son también
formulados para su clasificación. En este sentido cabe destacar a dos elementos
trascendentales y que son los bucles y los verticilos, ya que a través de ellos se
establecen distintos grupos a efectos de archivo de huellas palmares.

De un modo simple se puede equiparar el bucle y el verticilo con un sistema
nuclear, aunque ambos tienen formas distintas.

Un quirograma completo se divide en tres regiones: la hipotenar, la tenar y la
superior, las cuales son estudiadas por la quiroscopia separadamente.

1.-Región hipotenar: Se halla ubicada entre el canto externo de la mano o borde
cubital y el centro de ella. Una nota destacada de esta región es que se trata de la parte
de la huella palmar que con mayor frecuencia se obtiene en las inspecciones técnicooculares,
alcanzando el 70%, en su forma completa, de entre todas las regiones en las
que se divide aquella, lo que le confiere un fuerte valor como indicio material.

La región hipotenar se subdivide en cuatro grupos: anucleado, bucleado, doble
bucle y verticilo.

-Anucleado: Se caracteriza por la inexistencia de bucle alguno.

-Bucleado: En el dibujo palmar hay un solo bucle.

-Doble bucle: Hay dos bucles.

-Verticilo: Hay un sistema nuclear en forma de verticilo.

2.-Región tenar: Es la zona colindante con el dedo pulgar y su presencia en las
inspecciones técnico-oculares es la más baja, llegado a ser de tan solo un 5% en su
forma completa.

La región tenar se subdivide también en anucleada, bucleada, de doble bucle y
verticilar, sirviendo aquí también las definiciones dadas antes en la región hipotenar,
aunque, claro está, los dibujos palmares serán distintos al tratarse de otra zona
quiroscópica.

3.-Región superior: Se enmarca en la parte superior de la palma de la mano y su
frecuencia en las inspecciones técnico-oculares es del 25% en su forma completa.
Se subdivide solo en anucleados y bucleados, pero estos últimos se dividen a su
vez en mixtos y piniformes, en función de la forma de las crestas del bucle.

4.-Formulación y archivo de quirogramas: La formulación en los quirogramas
es también, al igual que en la dactiloscopia, el conjunto de una serie de letras, números
y signos. La formulación puede ser hecha por regiones o para toda la palma de la mano,
pudiéndose archivar las huellas palmares en cualquiera de esas dos formas.

Con respecto a los archivos policiales quiroscópicos cabe decir que existe un
evidente contraste con los dactiloscópicos, pues mientras estos han existido siempre en
los cuerpos policiales desde el descubrimiento de la dactiloscopia, no ocurre lo mismo
con los quiroscópicos, que se instauraron más tarde e incluso pasaron por etapas en las
que se dejaron de obtener para su incorporación al archivo.

No obstante, parece probable que a medio plazo los cuerpos de policía decidan
contar con archivos de huellas palmares, a lo que, sin duda, ayudará las ventajas que
proporciona para su archivo y búsqueda automatizada la tecnología informática. Sobre
esta cuestión hay que señalar que ya se ha creado algún programa informático de
identificación quiroscópica, siendo solo cuestión de tiempo que se perfeccione y las
distintas policías lo incorporen como una herramienta más de trabajo.

5.-Identificación quiroscópica por puntos característicos: Al pertenecer la
dactiloscopia y la quiroscopia a la lofoscopia, ambas comparten la misma clase de
puntos característicos o minucias, por lo que lo indicado cuando hemos hablado de la
primera sobre esta cuestión tiene plena validez ahora para la quiroscopia, inclusive lo
relativo al número de puntos característicos mínimos para confirmar una identidad.

27.4.13

QUE ES LA DACTILOSCOPIA

Tiene su origen en los estudios de finales del siglo XIX llevados a cabo por los
ingleses W. Herschel, F. Galton y E.Henry. A raíz de ello fue implantada en la India
como sistema de identificación el año 1897 y, más tarde, en 1901, en Gran Bretaña.
Posteriormente, científicos de diferentes naciones la fueron adaptando a sus respectivos
países, instaurándola para España el médico forense Federico Olóriz en 1907.
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A pesar de los avances tecnológicos producidos desde entonces, la dactiloscopia
sigue siendo el sistema principal de identificación en el mundo, si bien es cierto que la
incidencia protagonizada por otros sistemas es también considerable.

1.-Sistemas y limitantes: Llamamos sistemas a las partes en las cuales se divide
un dactilograma: basilar, nuclear y marginal o periférico.

-Sistema basilar: Está situado en la parte inferior del dactilograma
y su nombre se deriva de ser la base del dibujo dactilar. Su límite
inferior es el pliegue de flexión del dedo.

-Sistema nuclear: Se halla en lo que es la parte más central del
dactilograma, es decir, la zona más interna de este. Su nombre
procede por formar el núcleo central del dibujo.

-Sistema marginal o periférico: Abarca la zona exterior y más
superior del dibujo, rodeando el sistema nuclear.

Se denominan limitantes, por otra parte, a las crestas que a modo de frontera separan a unos
sistemas de otros. Existen tres limitantes que reciben los nombres de limitante basilar, limitante nuclear y limitante marginal o periférica. Aunque los surcos no se consideran doctrinalmente como
limitantes, sí que son los espacios que separan a los sistemas entre sí.

2.-Delta: El lugar donde se juntan las tres limitantes se llama delta. Es una figura
producida por la fusión de los tres sistemas y que puede tener un aspecto de triángulo o
de un trípode. A veces, cuando adquieren forma triangular, suele aparecer en el centro
de esa figura un punto, el cual recibe el nombre de punto déltico central. En el caso de
ser un trípode, el punto déltico es aquel donde se unen sus tres patas.

En relación al número de deltas que puede tener un dactilograma, los hay que
no tienen ninguno, otros cuentan con uno o con dos y, excepcionalmente, algunos tienen
tres. Por su situación pueden ser derechos, izquierdos y centrales, según se hallen en
uno u otro lado del dibujo o en la parte central de la impresión dactilar. El delta es de
una gran importancia para la dactiloscopia, porque en él se basa la clasificación de los
dactilogramas.

del lugar donde se encuentre este, los dactilogramas se clasifican en cuatro grandes
grupos: Adeltos, dextrodeltos, sinistrodeltos y bideltos. Existen también los trideltos,
pero su frecuencia es tan escasa que no se ha contado con ellos a efectos clasificatorios.

-Adeltos: Se designan así a los dactilogramas que carecen de delta, fruto de
que no tienen sistema nuclear.

-Dextrodeltos: Su nombre completo es el de monodeltos dextrodeltos,
aunque siempre se les llama sólo dextrodeltos. Son los que disponen de un
único delta situado a la derecha del dactilograma.

-Sinistrodeltos: Al igual que los anteriores son también monodeltos, pues
cuentan con un solo delta, en este caso situado a la izquierda del dibujo
dactilar.

-Bideltos: Son los dactilogramas que presentan dos deltas, cualquiera que sea
la situación de estos. Además de este nombre tienen otro denominado
verticilos, por ser característica de su sistema nuclear la aparición de formas
verticilares, es decir, formas de remolinos.

4.-Formulación y archivo de los dactilogramas: La fórmula dactiloscópica
es una serie ordenada de letras, números y signos, mediante los cuales se clasifican en
un archivo las huellas dactilares de una persona. Ello permite localizar con cierta
rapidez la huella o huellas de un individuo entre las miles que pueda haber archivadas.
Existen varios tipos de formulación, dependiendo del número de dedos de la
persona y cuyos dactilogramas disponga el analista para poder usar en la búsqueda, la
cual será más fácil cuantos más dactilogramas del individuo tenga en su poder. Así,
tenemos la fórmula:

-Monodactilar

-Pentadactilar

-Decadactilar

La primera se refiera a la de un solo dedo de una mano, la segunda a la de los
cinco de la misma mano y, la tercera, a los diez dedos de ambas manos. Estas fórmulas
se representan en forma de quebrados matemáticos, uno por cada dedo, con un
numerador y un denominador.

A pesar del concepto matemático que tiene el término de fórmula, a la hora de
aplicarla en la búsqueda del archivo el resultado no es la obtención de un solo
dactilograma que se corresponde con el que se está buscando. Por el contrario, lo
normal es que se encuentren varias fórmulas iguales, puede que sean un centenar si el
fichero es grande, siendo labor del perito dactiloscopista examinar los dactilogramas
uno a uno para localizar entre todos el que busca.

Evidentemente, ante esta complejidad de búsqueda la importancia de tener bien
organizado el archivo dactilar se eleva considerablemente, para lo cual es conveniente
disponer al menos de archivos monodactilares y decadactilares. No obstante, gracias a
los avances de la ciencia informática, hoy en día existen programas que facilitan
enormemente y con una gran precisión estas clases de búsquedas.

5.-Puntos característicos o minucias: La fórmula por sí sola no es el
elemento que certifica la identificación dactilar, si no que representa tan solo un medio
para buscar un dactilograma o un conjunto de ellos dentro del fichero. Son los puntos
característicos o minucias los que sí acreditan de forma científica la correspondencia
entre dos dactilogramas.

Existe variedad entre los diversos puntos característicos que recoge la
dactiloscopia, cada uno nombrado de modo distinto para ser diferenciado de entre el
resto. Sin embargo, todos tienen en común que son bifurcaciones o convergencias de
crestas e inicios o terminaciones de ellas llamadas abruptas. Tal cosa reduce toda esa
variedad a solo dos tipos.
En lo referente a cuántos puntos característicos son necesarios para establecer la
identidad de una persona a través de la dactiloscopia, hay que decir que no existe
normativa legal al respecto ni unanimidad científica internacional. Así, tenemos que no
está fijado legalmente un número mínimo alguno y que los cuerpos policiales de los
diferentes países aplican en su mayoría cifras distintas que oscilan entre 8 y 18 puntos
coincidentes, sin que pueda existir alguno excluyente.

Lo que sí se debe cumplir es el convencimiento íntimo del perito dactiloscopista
de que los dactilogramas estudiados se corresponden entre sí, y ese convencimiento
estará en función no sólo del número de puntos característicos hallados, sino también de
otros factores distintos como su concentración en una zona, su morfología y otras
cuestiones. En cualquier caso, la práctica habitual de todos los cuerpos policiales de
nuestro país es la de localizar 12 puntos, aunque se suelen hacer identificaciones con
menos que son perfectamente válidas a efectos científicos y legales.

6.-Sistema de búsqueda automatizada de dactilogramas: Como ya se ha
dicho anteriormente, los avances tecnológicos están permitiendo la búsqueda
automatizada de los dactilogramas obrantes en un archivo utilizando programas
informáticos de alta definición.

A través de ellos las búsquedas se simplifican notablemente, haciéndose mucho
más rápidas y precisas, pero sigue siendo imprescindible el análisis final del
dactiloscopista sobre las muestras que el programa proporcione.

Básicamente, la búsqueda automatizada se establece comparando la máquina la
constelación de los puntos característicos que cada dactilograma traza. Es decir, esos
puntos configuran una posición y unas medidas entre sí que el programa compara,
ofreciendo al técnico los dactilogramas que le parecen más semejantes.

Existen varios sistemas de búsqueda automatizada y que se denominan con
abreviaturas tales como A.F.I.S. (Automated Fingerprint Identification System), o la
castellanizada S.A.I.D. (Sistema Automatizado de Identificación Dactilar). Estos
sistemas utilizan una tecnología basada en algoritmos y se empezaron a implantar a
comienzos de la década de 1990.




26.4.13

ESQUEMA LOFOSCOPIA

El término lofoscópica procede del griego y significa lofos (cresta) y skopein
(examinar). Esta disciplina Criminalística estudia con fines identificativos las
impresiones dejadas por las partes de la epidermis donde hay crestas, esto es, en las
palmas de las manos y en las plantas de los pies.

La lofoscopia es un sistema de identificación que engloba a otros cuatro: la
dactiloscopia, la quiroscopia, la pelmatoscopia y la poroscopia. El primero se encarga
del estudio de los dibujos que se observan en la tercera falange de los dedos. Es decir,
desde el final del dedo hasta el pliegue siguiente. El segundo tiene por objeto el análisis
de los dibujos de las palmas de las manos, pero dejando fuera la parte que corresponde a
la dactiloscopia. El tercero estudia los dibujos de las plantas de los pies. Por fin, el
cuarto hace lo propio con los poros existentes en las crestas.

En síntesis, podemos articular la lofoscopia entendiendo que engloba a la:

Dactiloscopia

Quiroscopia

Pelmatoscopia

Poroscopia

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25.4.13

SISTEMAS IDENTIFICACION

DEFINICION, IMPORTANCIA Y CLASES DE SISTEMAS

Policialmente entendemos por identificar a una persona el conocer de ella su
identidad y filiación de forma indubitada. Normalmente la identificación suele hacerse
sobre personas vivas, pero en la investigación técnico-científica es bastante frecuente
que también se haga sobre cadáveres.

El estudio de la identificación es una necesidad social cada día más evidente y,
desde hace bastante tiempo, es completamente indispensable para el ejercicio de la
función propia de la policía. En los últimos años esta cuestión es aún si cabe más
importante, debido a los problemas que ha traído consigo el fenómeno de la
inmigración, sobre todo la del tipo ilegal, y al avance de las técnicas de falsificación
documental con las nuevas tecnologías.

Históricamente siempre ha existido en toda sociedad una preocupación constante
en establecer correctamente la identidad de las personas, pues, de no lograrse tal cosa,
las actividades comerciales y jurídicas se bloquearían ante la incertidumbre de que
muchos de sus actos carecieran de validez. Esto dio pie a que algunos estudiosos
diseñaran a lo largo de los siglos diferentes sistemas de identificación, unos mejores que
otros, pero todos útiles a efectos identificativos.

Actualmente existen múltiples sistemas para poder identificar policialmente a
una persona, que van desde sencillos procedimientos, como la simple acreditación
mediante su DNI, hasta otros mucho más complejos científicamente, como el estudio de
su ADN. De entre todos ellos vamos a centrarnos en los más usados dentro de la
investigación técnico-científica, aunque también haremos referencia a otros que se
pueden emplear igualmente en esa clase de investigación.
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24.4.13

METODOLOGIA INSPECCION OCULAR

La inspección técnico-ocular comienza en el momento en el que los policías se
presentan en el escenario de los hechos, donde escrupulosamente han de seguir una
metodología cronológica que se sintetiza en cuatro pasos:

1º) Protección del lugar de los hechos.

2º) Observación del lugar de los hechos.

3º) Fijación del lugar de los hechos.

4º) Recogida y traslado de indicios al laboratorio.

Estos pasos han de seguir este orden necesariamente, ya que si alguno de ellos se
salta se cometerán errores que pondrán en peligro el éxito final de la investigación.

1.-Protección del lugar de los hechos: Es el primer paso y su función es la de
asegurar el escenario y las potenciales pruebas que contenga, evitando su modificación
o destrucción. Esta tarea tiene un encaje directo en la investigación preliminar que han
de practicar los agentes de la patrulla de seguridad ciudadana, generalmente
uniformada, que reciban de su centro coordinador el aviso del incidente para acudir,
pues ellos serán los primeros en llegar allí y, por tanto, los principales encargados de
evitar la alteración del escenario del suceso y sus indicios.

2.-Observación del lugar de los hechos: Una vez protegido y debidamente
controlado el escenario, da comienzo el siguiente paso, la observación del lugar de los
hechos. Es en algún punto de esta fase cuando comienza el verdadero trabajo de los
policías especialistas en inspecciones técnico-oculares. Una óptima observación ha de
tener en cuenta los siguientes extremos:

-La observación tiene como objetivo la localización de todos los indicios
existentes en el lugar de los hechos, interpretándolos adecuadamente para
elaborar una primera hipótesis de lo allí acontecido. Observar no es mirar de
cualquier modo, pues los indicios hablan, tienen su propio lenguaje y todo
investigador experto ha de saber su idioma para comprender lo que dicen y
extraer las conclusiones pertinentes.

-Generalmente, para la observación se aplica el principio “de la periferia al
centro”, esto es, empezar por el exterior del escenario y finalizar en el centro
del lugar de los hechos, teniendo en cuenta que como centro se toma el punto
donde se desarrolla la actividad delictiva principal. En otras ocasiones se
adopta lo contrario, es decir, “del centro a la periferia”.

-En lugares cerrados y desde la entrada principal hay que dirigir la vista en
forma de abanico de derecha a izquierda y viceversa, cuantas veces sea
necesario, avanzando lentamente hacia el interior.

-En lugares abiertos se puede empezar la observación desde el exterior y
avanzar lentamente hacia el interior mirando en abanico. También se pueden
hacer lentos avances lineales con hileras de agentes, batiendo con la mirada
todo el terreno.

3.-Fijación del lugar de los hechos: Se entiende como tal a la plasmación sobre
un soporte gráfico, escrito o sonoro del escenario del suceso y sus detalles más
significativos, a fin de quedar todo él completamente registrado y en la misma situación
en que fue encontrado por los funcionarios policiales.
La importancia de la fijación es enorme, pues será lo único que quede del lugar
de los hechos original una vez que la fuerza policial finalice su trabajo.
En la práctica policial existen dos tipos de fijación: la fijación total y la fijación
centrada.
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-Fijación total: Consiste en abstraerse de lo sucedido en el escenario y fijar a
fondo todo él y sus detalles, aunque estos no tengan aparentemente relación
con los hechos. Se suele llevar a cabo en graves delitos y tiene la ventaja de
reflejar absolutamente todo, pero también el inconveniente de poder
confundir a los investigadores con información innecesaria y no asociada al
hecho investigado.

-Fijación centrada: Radica en centrar los hechos acontecidos en el escenario
y fijar del mismo solo aquellas partes y detalles que se consideran
relacionadas con el hecho y de interés para la investigación. Se puede llevar
a efecto con delitos leves y graves, siendo sus ventajas e inconvenientes los
inversos a los de la fijación total.

La fijación del lugar de los hechos se hace mediante uno o varios de los
siguientes cinco procedimientos:

-La descripción escrita.

-La descripción verbal grabada.

-La planimetría y el croquis.

-La fotografía.

-La filmación en video.

4.-Recogida y traslado de indicios al laboratorio: En los tres pasos anteriores
se ha protegido, observado y fijado el lugar de los hechos, pero no se tocado ni movido
indicio alguno. Pues bien, ahora, y no antes, es el momento de manipular los indicios
materiales para su adecuada recogida, aplicando una serie de técnicas que aseguren su
llegada a los laboratorios correspondientes en las debidas condiciones para ser
analizados.

Una vez que los indicios se hallen en los laboratorios, se verán sometidos a los
estudios y análisis que los técnicos especialistas determinen, a fin de aportar a la
investigación las evidencias, datos e informaciones que puedan contener, así como
servir de pruebas materiales en el proceso penal.

La recogida y traslado de indicios materiales se divide en cuatro fases
consecutivas: levantamiento, embalaje, etiquetado y remisión.

-Levantamiento: Es la maniobra de alzar el indicio de la superficie en la que
se halle.

-Embalaje: Es la operación dirigida a inmovilizar el indicio dentro de un
recipiente idóneo.

-Etiquetado: Consiste en reseñar el indicio, especificando en una etiqueta u
hoja unida al embalaje los datos siguientes:

-Clase de indicio que contiene el recipiente.

-Número ordinal de marcado del indicio.

-Número de incidencia de la actuación policial, fecha y hora.

-Remisión: Suele hacerse desde dependencias policiales y es el envío del
indicio al laboratorio donde será analizado. Deberá cumplimentarse un
escrito en el que constará, al menos, la siguiente información:

-Centro o cuerpo policial actuante.

-Número de incidencia de la actuación policial y motivo.

-Número de referencia judicial si la hubiera.

-Clase de indicio remitido y fecha de su recogida.

-Número ordinal de marcado del indicio.

-Destinatario del indicio.

-Tipo de estudio que se solicita.

5.-Procedimientos de levantamiento y embalaje: Una vez vistas las fases de la
recogida y traslado de indicios, a continuación veremos los procedimientos de
levantamiento y embalaje de algunos de los indicios que hasta ahora hemos dado, no sin
antes comentar que, como norma general, habrán de ser recogidos y manipulados
usando siempre guantes de látex. Igualmente, para manejar objetos sin que se deterioren
sus huellas, manchas, marcas, etc. que contengan, conviene tocarlos por las zonas en las
que no pueda haber alojadas evidencias. Así, por ejemplo, los objetos sobre los que se
crea que puedan albergar huellas lofoscópicas deben tocarse por los bordes, partes
estriadas y demás superficies donde es difícil que estén depositadas este tipo de huellas.

-Vasos, jarras y botellas: Los vasos se cogen por los extremos con dos dedos y
presionando sobre las aristas. Con las jarras y los vasos grandes se utilizarán
las palmas de las manos. Las botellas se cogerán por su parte superior, lo más
cerca posible a la zona del tapón, o bien con las palmas de las manos y de forma
similar a las jarras.

En todos los casos se ha de tener cuidado para no derramar el líquido que contengan, ya que este,
además de ser otro indicio más, si moja la superficie exterior del recipiente afectará negativamente a las huellas lofoscópicas.

Para traslados cortos hasta el laboratorio no hace falta embalar estos
indicios, puede bastar con introducirlos en una bolsa evitando su roce con las
paredes de la misma durante el transporte y manteniéndolos siempre sujetos
y a la vista.

-Cristales: Se tomarán por los bordes, y con las palmas de las manos cuando tengan cierto
tamaño. Si uno o varios lados se encuentran rotos, el investigador deberá tener cuidado para no cortarse. Para el embalaje se puede seguir la misma pauta que con los vasos, jarras y botellas.

-Armas de fuego: Las armas cortas se levantan sujetándolas del guardamonte o de las cachas si
estas son estriadas, o de una superficie rugosa y siempre que no estén manchadas de sangre u otra
sustancia. Las armas largas por el guardamonte y la base de la culata. Nunca introducir un bolígrafo, palo o varilla metálica por el cañón, pues se podrán producir marcas en su interior o contaminarse
de tinta.

No soltar el cargador ni manipular el arma. Si hay que sacar el cartucho
de la recámara hacerlo sin borrar huellas ni manchas.

Cuando el trayecto es corto el embalaje también puede ser una bolsa de plástico, tomando igualmente la precaución de que no roce el arma con las paredes de la bolsa.

-Casquillos y balas: Se recogerán por sus bordes, teniendo especial cuidado de no golpearlos o que
caigan al suelo una vez recogidos, puesto que las marcas de percusión, extracción, estrías, etc.
podrían sufrir un deterioro. También resulta apropiada su recogida empleando pinzas finas con
las puntas forradas de goma para evitar rayar el indicio. En ambos casos se embalarán dentro de
 pequeñas cajitas en cuyo interior se colocará un trozo de algodón para su
inmovilización.

Las balas alojadas en paredes, puertas, muebles, etc., deber ser extraídas con sumo cuidado y, si es posible, se llevarán al laboratorio junto a su soporte para extraerlas allí con más calma y mejor instrumental.

-Armas blancas: Levantarlas por los bordes, cantos y extremos, evitando tocar en la hoja y la empuñadura la parte donde pueda haber huellas o manchas. Para traslados breves su embalaje puede hacerse en bolsas de
plástico.

-Documentos y papeles: Recogerlos por las esquinas. Si estuvieran arrugados o doblados no
alisarlos ni estirarlos a ser posible, pero si hubiera de hacerse realizarlo con cuidado. Si están rotos
hay que recoger todos los fragmentos. Su embalaje se puede hacer introduciéndolos dentro
de un sobre, pero para ello no deben ser doblados, siendo preciso utilizar un sobre más grande.

-Cintas adhesivas: Sujetarlas por una esquina, procurando no deteriorar la parte donde se halla el
pegamento y no dejar impreso nada en ella. Si están arrugadas no alisarlas y si están pegadas a un objeto no
despegarlas, ya que esas operaciones solo se pueden hacer en el laboratorio. En su embalaje hay que tener
especial cuidado de que no se adhieran a las paredes del recipiente que las contenga.

-Herramientas: Se pueden manipular por las partes rugosas donde se observe que no hay huellas, manchas,
pelos, marcas o cualquier otra clase de evidencia.
Dependiendo de su tamaño y peso también se podrán sujetar presionando en los extremos o los lados con las palmas de las manos. En traslados cortos hasta el laboratorio su embalaje puede realizarse en
bolsas de plástico.

-Tolvas, cajones y estuches: Se levantan y manejan por las esquinas.

-Tierra, serrín y partículas metálicas: Se recogen con cucharillas y se
depositan en frascos de cristal. A veces se emplea un aspirador adaptado con
un recipiente en donde quedan almacenadas dichas virutas y partículas.
-Manchas y restos de pintura: Siempre que sea posible las manchas se
recogerán junto a su soporte. Los restos o fragmentos se levantan usando
pinzas, dejándolos en cajas de plástico con algodón en su interior para evitar
que se muevan.

-Fibras y telas: Es factible recogerlas a mano o con pinzas, guardándolas
después en sobres de papel o bolsas de plástico.

-Ropas con sangre, orificios de bala o arma blanca: Cogerlas por donde no se
hallen esas evidencias, teniendo muy presente que si están impregnadas en
sangre se deben dejar secar en un lugar seco y ventilado antes de embalarlas.

-Manchas de sangre: Dependiendo de cómo se encuentre la sangre existen
varios procedimientos de recogida. Si la sangre está seca se raspa y se guarda
en un tubo de ensayo esterilizado. Si está líquida se puede recoger con una
cucharilla o impregnándola en un hisopo de algodón y guardarla del mismo
modo anterior. En cualquier caso es muy importante señalar una vez más que
las manchas de sangre impregnadas en cualquier objeto deben dejarse secar
en un lugar seco y ventilado, ya que de lo contrario se pudren y pierden su
valor analítico.

-Otros restos biológicos: Los pelos, dientes, semen y demás restos orgánicos
se recogen para cada caso con pinzas, cucharillas e hisopos de algodón,
embalándolos en frascos y tubos esterilizados.


23.4.13

ESCENARIO DEL DELITO

Definimos al lugar de los hechos como el escenario en el cual se comete un
delito o se produce un suceso que requiere una investigación policial para su
esclarecimiento. A menudo se tiende a pensar que solamente puede existir un lugar de
hechos, en el que transcurre todo el incidente a investigar y en donde únicamente se
puede llevar a cabo la inspección técnico-ocular. Sin embargo, desde una perspectiva
más amplia existen cuatro tipos de lugares de hechos: cuantitativamente pueden ser
únicos o múltiples; cualitativamente se dividen en principales y secundarios.

En consecuencia, los investigadores han de tener presente en sus averiguaciones
la posibilidad de que el delito que tratan de esclarecer tenga más de un escenario,
pudiéndose encontrar en cualquiera de ellos un indicio decisivo para la resolución del
caso.

1-Lugar de hechos único: Calificamos así a todos los escenarios cuyo suceso se
desarrolla de forma íntegra en un solo lugar. Numerosos casos tienen un único lugar de
hechos, por ejemplo, el clásico robo en vivienda que se produce al estar sus moradores
fuera de casa.

2-Lugar de hechos múltiple: Se da cuando un mismo delito tiene varios
escenarios distintos. Siguiendo con el ejemplo de los robos en vivienda, supongamos
que en uno de ellos se han llevado una caja fuerte y la trasladan en una furgoneta hasta
una fábrica abandonada, donde la fuerzan y extraen los objetos de valor que contenga.
Tendríamos así dos lugares de hechos más, siendo el segundo la furgoneta y el tercero la
fábrica.

3-Lugar de hechos principal: Se llaman así a los escenarios en los cuales se
desarrolla la actividad delictiva principal en su totalidad o en su mayor parte.
Supuestamente ha de ser más rico en indicios materiales que un lugar de hechos de
menor importancia, pero como esto no siempre es así, los investigadores nunca deben
desdeñar otros escenarios menores por lo que se pueda obtener de valor en ellos.

4-Lugar de hechos secundario: Consideramos de esta manera a los escenarios
con una trascendencia menor para el acto delictivo que se investiga. No obstante, tal
cuestión no significa que de allí no se factible sacar indicios que acaben por convertirse
en magníficas pruebas. En ellos muchas veces se desarrollan los actos preparatorios del
delito o los posteriores a él. Así y retomando una vez más el ejemplo del robo en
vivienda, serían lugares de hechos secundarios la tienda donde se compraron o se
robaron las herramientas para descerrajar la caja fuerte, o el escenario en el cual se
deshicieron de ellas una vez usadas.
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22.4.13

EVIDENCIAS DEL CRIMEN

El listado de indicios y evidencias materiales que se pueden contemplar
en Criminalística es inmenso. Podría llegar a ser infinito, dado que cualquier cosa
imaginable que esté relacionada con un hecho delictivo se convierte automáticamente
en un indicio. Es imposible, por consiguiente, abarcar en un listado a todos y, aquí, en el
presente texto, se ha establecido un límite basado en lo que se piensa que pudieran ser
los de mayor interés. Sin embargo, aún quedan bastantes otros que también son
importantes. Sobre algunos de estos vamos a hablar seguidamente, pero de una forma
mucho más reducida.

Cabe destacar, antes de entrar en materia, una significativa consecuencia
de esa extraordinaria cantidad de indicios posibles, y es que, en una inspección técnicoocular,
el investigador se puede encontrar ante imprevisibles indicios y evidencias
materiales con los que anteriormente nunca se había topado y de los que, incluso, dada
su infrecuencia apenas haya técnicas de trabajo desarrolladas por la doctrina. Una
situación así probablemente le genere cierta inseguridad a la hora de llevar a cabo su
labor, pero frente a estos supuestos hay una norma por la que siempre se puede guiar y
que no es otra que la de fijar fotográficamente el indicio y recogerlo en las mejores
condiciones posibles, de cara a que una vez en el laboratorio se decida cómo analizarlo
o dónde derivarlo para que técnicos cualificados sean quienes lo hagan. La aplicación de
esta norma puede convertirse en algo vital para resolver satisfactoriamente una
investigación.

1.-Manchas de semen: Están asociadas casi siempre a delitos sexuales y para su
localización es factible utilizar la luz ultravioleta, frente a la cual reaccionan
presentando una tonalidad blanquecina. De ellas se pueden extraer evidencias de ADN
que facultan la identificación del sujeto a quien pertenecen.

Suelen hallarse en sábanas, cubrecamas, sofás, asientos de vehículos, toallas,
pañuelos de tela o de papel, etc. Es habitual que en la víctima queden depositadas
manchas de semen en su ropa exterior, prendas interiores y sus partes sexuales íntimas.

2.-Manchas de saliva: Se encuentran en colillas de cigarros, vasos, chicles,
mordazas, sellos y demás cosas que entren en contacto con la boca, como bien pudiera
ser un verduguillo o una careta empleada por un individuo encapuchado para ocultar su
rostro mientras comete el delito. Al igual que el semen reaccionan bien a la luz
ultravioleta y permiten la identificación a través del ADN.

3.-Manchas de sudor: Se localizan en áreas muy concretas de las ropas, tales
como axilas, ingles, calcetines y cuellos de camisas. Mediante ellas también se puede
llegar a la identificación por ADN de la persona que las ha dejado.

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4.-Lesiones y heridas: En cadáveres se deben fijar en fotografía aunque más
tarde lo sean también durante la autopsia. En personas vivas que han sido víctimas de
un delito grave es muy conveniente sacar fotos a sus lesiones, toda vez que así se
acredita más fehacientemente la agresión sufrida.

5.-Manchas y restos de pintura: Son frecuentes en actos criminales en los que
interviene un vehículo, tales como accidentes de tráfico y robos en establecimientos por
el método del “alunizaje”. En ocasiones es posible hallar fragmentos de pintura entre
las ropas de la víctima o las del propio autor. El estudio de estos indicios en el
laboratorio puede crear una línea de investigación, y si se dispone de muestras
indubitadas para comparar es posible confirmar su correspondencia.

6.-Restos de madera: El análisis de las astillas, virutas y serrín puede
determinar el objeto de madera al que inicialmente pertenecían, siempre y cuando se
disponga, claro está, de dicho objeto para cotejar con él los restos de madera hallados.
Si los trozos presentan, además, manchas de pintura o de barniz, el estudio habrá que
hacerlo extensivo a estas nuevas evidencias.

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7.-Roturas, fatiga y desgaste de materiales: En accidentes laborales,
derrumbes de edificios y demás siniestros que tengan un aparente carácter accidental, es
importante fotografiar en detalle estos indicios para fijar bien cualquier alteración
visible que presenten las estructuras, piezas y materiales que guarden alguna relación
con el suceso. En la medida que el propio indicio lo permita, este deberá ser recogido y
trasladado al laboratorio.

8.-Telas y fibras: El estudio microscópico de esta clase de indicios establece
cuáles son las características de su composición interna. Disponiendo de muestras
tomadas de un tejido indubitado o testigo y apoyándose en la concordancia de esas
características, resulta viable asociarlos, por lo menos, indiciariamente.

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9.-Restos de alimentos: En algunos casos podemos encontrar huellas de
mordida en un alimento, como bien podría ser una manzana, que sirvan para la
identificación dental de una persona. Si los restos son de vómito pueden hallarse en
ellos evidencias de sustancias tóxicas.

10.-Restos de polvo, tierra y barro: El examen de su estructura y composición
en el laboratorio puede relacionarlos con determinados lugares.

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21.4.13

PELO CABELLO

Teniendo en cuenta la facilidad y la frecuencia con la que se desprenden los
pelos y cabellos del cuerpo humano y la notable información en forma de evidencias
que proporcionan a la investigación, estos indicios biológicos constituyen un material
de elevada importancia de cara al esclarecimiento del hecho criminal. A veces suelen
denominarse cabellos a los pertenecientes a la cabeza y pelos a los de las axilas, pubis,
barba y demás partes del cuerpo, aunque es perfectamente válido referirse a todos de la
segunda manera.



1.-Partes del pelo: El pelo se divide en raíz y tallo.


-Raíz: Es la parte del pelo situada dentro de la dermis y que va desde el
bulbo hasta la superficie de la piel.


-Tallo: Es la parte visible del pelo y abarca desde la piel hasta la punta.


2.- Búsqueda de pelos: En la búsqueda de pelos conviene tener en cuenta las
siguientes consideraciones:


-En delitos sexuales puede encontrarse vello púbico del autor en las prendas
de la víctima, especialmente en la ropa interior.


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-También en delitos sexuales es frecuente encontrarlos en la exploración
vaginal o anal que el médico forense realice de la víctima.


-Toallas, sábanas, pañuelos de tela o de papel y prendas de vestir en general
son receptores habituales de pelos.


-Sobre muebles, repisas, lavabos, alfombras y suelos del escenario del
suceso es normal que se halle algún pelo de la víctima o el autor.


-En los casos que haya existido forcejeo o lucha puede haber pelos del autor
en las manos de la víctima, en especial en los espacios interdigitales de los
dedos y en las uñas.


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-En los impactos sobre el cráneo con un objeto contundente como barras de
hierro, palos, piedras, herramientas usadas como armas, etc., suele haber
pelos adheridos a dicho objeto mezclados con sangre o masa encefálica.


-En las bocas del cañón, cerrojos y salientes de las armas de fuego también
se pueden encontrar pelos, indicadores de un disparo a cañón tocante o a
muy corta distancia.


-En las armas blancas puede haberlos en la unión de la hoja con la
empuñadura.


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-En atropellos es posible hallarlos en los bajos del coche y en la zona del
parachoques, muchas veces mezclados con sangre y otros restos biológicos.


3.-Información que proporcionan los pelos: Los resultados que se pueden
obtener del estudio de los pelos son los siguientes:


-Origen, es decir, si el pelo es sintético, humano o de animal.


-Color natural o teñido.


-Sexo y raza a la que pertenece.


-Edad aproximada de la persona.


-Zona del cuerpo a la que corresponde.


-Si ha sido arrancado, aplastado, cortado o se ha caído de forma natural.


-Si tiene sustancias adheridas como semen, sangre, pólvora, etc.


-Presencia de sustancias tóxicas y venenos en la víctima.

-Identificación a través del ADN de la persona a la que pertenece.


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20.4.13

CRISTALES ROTOS

El cristal en la vida corriente  hace que este aparezca con bastante
frecuencia como indicio material en las inspecciones técnico-oculares. De forma
especial, su uso en puertas y ventanas de todo tipo le convierte en un elemento
relativamente fácil de violentar por el autor del delito, a fin de introducirse en el interior
de una estancia donde tiene pensado culminar su acción delictiva. Por todo ello, el
estudio de su rotura adquiere notoria importancia para la Criminalística.



1.-Causas de las fracturas de vidrios: Los vidrios pueden fracturarse por
diferentes causas, siendo las más comunes para la investigación criminal las siguientes:


-Por impacto de una bala disparada por un arma de fuego.


-Por golpe de un objeto contundente.


-Por calor o efecto térmico.


-Por onda expansiva


-Por vibración.


Las dos primeras pertenecen a lo que se denomina como fracturas mecánicas de
los cristales y son de las que vamos a tratar en este punto, aunque también haremos una
breve mención a las fracturas originadas por calor o efecto térmico.


2.-Fracturas radiales y fracturas concéntricas: En los cristales que reciben un
golpe con un objeto contundente o los que son perforados por disparos de armas de
fuego, o por cualquier otro proyectil, pueden encontrarse dos tipos de fracturas: radiales
y concéntricas.



-Fracturas radiales: Se llaman así porque presentan la forma de radios en lo
que sería la circunferencia del golpe. Se originan en el punto del impacto y
son las primeras en producirse, formándose en la cara opuesta a la que recibe
dicho impacto por ser esta la que más se curva inicialmente.


-Fracturas concéntricas: Su nombre viene dado por la forma circular que
presentan rodeando el punto del impacto. Se producen en la cara que recibe
el golpe y después de las radiales, por lo que en su formación se ven
interrumpidas por estas que actúan a modo de pared frente a ellas.


Si el proyectil incide perpendicularmente, estas dos fracturas se distribuirán
uniformemente alrededor del punto de impacto, pero si lo hace oblicuamente
habrá un mayor número de ellas al lado contrario por donde llega dicho proyectil.


3.-Estrías concoidales: Examinando los bordes de las fracturas radiales y
concéntricas se aprecian unas líneas curvadas que reciben el nombre de estrías
concoidales. Sirven para determinar la dirección del impacto o golpe, por lo que tratándose de cristales de ventanas o puertas son de gran importancia para saber si este se produjo de fuera hacia dentro a
la inversa.


Estas estrías forman una especie de ángulo recto en uno de sus extremos, es
decir, en una de las caras del cristal, descendiendo curvadamente a medida que avanzan
hacia la otra cara. El lado por el que se inicia la rotura es el que está más cercano al
ángulo recto, por lo que en las fracturas radiales el ángulo recto está en la cara opuesta a
la del impacto y en las concéntricas lo está en la cara impactada.


4.-Orificio por impacto de disparo de bala: Cuando una bala disparada por un arma de
fuego atraviesa un cristal, se produce un orificio en forma de cráter o bisel, correspondiendo la
boca menor a la entrada de la bala y la mayor a la de salida. Si el impacto es perpendicular al cristal,
este cráter, llamado también astillamiento, será concéntrico, es decir, simétrico, pero si el impacto
ha sido oblicuo tendrá un mayor predominio en una parte que en otra, según el ángulo de
incidencia.


 
5.-Fracturas por calor o efecto térmico: Las fracturas producidas por calor se
identifican porque sus líneas son más bien onduladas y aparecen distribuidas por el
cristal sin coincidir en ningún punto, no existiendo ningún foco de convergencia
producido por fuerza o presión. Pueden llegar a caer fragmentos de cristal por el lado
donde se hallaba la fuente de calor.


6.-Información que proporciona el análisis de vidrios fracturados: El
análisis de los cristales fracturados en una buena fuente de información para la
investigación técnico-científica y, en consecuencia, para la investigación criminal. En
síntesis aporta lo siguiente:


-Determinación de la causa de la rotura.


-Determinación de la cara por donde se produjo el golpe o impacto.


-Determinación de la trayectoria de una perforación por arma de fuego.


-Si son varios los disparos se puede determinar el orden sucesivo de los
mismos.


 

-Posible determinación de la distancia desde donde se produjo el disparo.
Además de lo anterior y mediante estudios microscópicos, reacciones a distintas
fuentes de luz y otras técnicas de análisis, se pueden comparar varios fragmentos de
vidrio para confirmar si pertenecen o no a un mismo cristal.

19.4.13

MARCAS HERRAMIENTAS

Las marcas de herramientas,denominadas también trazas instrumentales, son las señales dejadas por herramientas, útiles y demás instrumentos similares empleados de modo intencionado por una persona sobre una superficie. Generalmente, estas marcas son debidas a manipulaciones de objetos y cosas con la finalidad de su forzamiento en la comisión de
un hecho delictivo.




1.-Clases de marcas de herramientas: Por la forma en que se originan se
pueden clasificar de la manera siguiente:


-Por compresión: Los útiles habituales con los que se dejan estas marcas son
palancas, martillos, tenazas, alicates, gatos y otros que actúen por presión o
por golpe.


-Por resbalamiento: Las provocan limas, destornilladores u otros
instrumentos cuando se deslizan en paralelo sobre una superficie raspándola.


-Por corte: Son generadas por tijeras, cizallas, hachas, cuchillos y demás
herramientas cortantes.


-Por combustión: Las producen los sopletes, lanzas térmicas, soldaduras por
arco y útiles semejantes que emplean el fuego para cortar o perforar.




2.-Búsqueda de marcas de herramientas: Por lo común las marcas de
herramientas se suelen localizar sin gran dificultad durante la inspección técnico-ocular.


Muchas veces dejan restos y señales evidentes de forzamiento, fácilmente perceptibles a
simple vista o con el auxilio de una lente. En otras ocasiones están asociadas a un
mecanismo violentado que no funciona correctamente, lo que ayuda a su localización.
De cualquier manera, conviene seguir algunos consejos para su descubrimiento:


-Es usual encontrar estas marcas en persianas puertas, ventanas, armarios, cajas de caudales, cajas para la recaudación de dinero, máquinas recreativas, cajones de mesas, joyeros, etc.

-Se deberá comprobar el funcionamiento de las cerraduras y pestillos, ajustes de apertura y cierre de puertas y cajones, etc., a fin de verificar si existe forzamiento en algún elemento.


-Un buen procedimiento para la búsqueda, al igual que del que se hace para la búsqueda de huellas lofoscópicas, consiste en seguir el itinerario que hizo el asaltante dentro del escenario.


-Conviene ayudarse de una linterna con una potente luz rasante, así como de lupas de aumento.


-No sólo se deberán buscar las marcas, si no también las herramientas utilizadas por el autor o autores, ya que numerosas veces estos suelen abandonarlas en el mismo lugar de los hechos o en sus cercanías.


-Hay que examinar convenientemente la forma en la que el delincuente ha utilizado la herramienta: forma de ataque, ángulo de incidencia, dirección empleada, fuerza aplicada, etc.


 

-Si se localiza la herramienta nunca hay que colocarla en contacto sobre la
marca para ver si se corresponde, dado que se podrían modificar los
microdetalles de esta y alterar el indicio material. Si se desea hacer tal
comprobación se acercará la herramienta sobre la marca sin que ambas
lleguen a tocarse.


cómo sucede con otros indicios y evidencias materiales ya comentados, las trazas
instrumentales ayudan a la investigación en la determinación de la sucesión de hechos.
Además, pueden aportar marcas de clase y marcas identificativas.


-Marcas de clase: Informan sobre las dimensiones, la forma, el tipo y otras
características genéricas de la herramienta con la cual se ha ejecutado el
delito. Sirven para acotar la clase de útil empleado de entre todos los
posibles, descartando el resto por no cumplir con tales características. En
definitiva, proporciona lo que jurídicamente se llama una prueba indiciaria.


-Marcas identificativas: Son las que identifican individualizadamente la
herramienta con la que se produjo la traza. Partiendo del principio
criminalístico de que todo instrumento que incide sobre una superficie deja
unas señales únicas e irreproducibles por otro instrumento igual, aunque sean
del mismo fabricante y modelo, se puede hacer un estudio microscópico de
su rayado y lesiones para establecer con ellas una especie de identidad
propia. Posteriormente, si se tiene una herramienta sobre la que recaiga la
sospecha de ser la utilizada en la comisión del delito, puede hacerse otra
marca con ella en condiciones lo más idénticas posibles y efectuar una
comparativa entre las dos trazas para ver si existe correspondencia entre
ambas marcas.


4.-Metodología para la obtención de marcas de herramientas: Los pasos que
habrán de seguirse durante la inspección técnico-ocular para la obtención de estas
marcas son:


1º) Búsqueda y localización: A tal fin ya se han indicado una serie de
consejos a tener en cuenta.


 

2º) Fotografiado: Localizadas las marcas deberán ser fotografiadas en
conjunto parcial y en detalle, sin olvidar colocar el testigo métrico para
dimensionar la huella.


3º) Moldeado o vaciado: Consiste en extraer un molde de la huella aplicando
una pasta especial. Si es posible trasladar la marca junto a su soporte la
operación se hará en laboratorio policial.


4º) Obtención de muestras indubitadas: Si se dispone de la herramienta
sospechosa de haber producido la marca se reproducirán otras marcas lo más
exactamente posible de la dubitada. Ello tratará de hacerse en un espacio
libre de la misma superficie o, en su defecto, en otra de características
similares, con el ángulo de incidencia y compresión lo más semejantemente
que se pueda a la ejecutada por el autor del delito.

18.4.13

LAS MANCHAS DE SANGRE

Las manchas de sangre son unos indicios biológicos de enorme importancia, ya
que a través de ellas se obtiene una inestimable información del hecho criminal. Su
localización e interpretación puede adquirir un notable interés para el buen desarrollo de
la labor investigativa.


1.-Información que proporcionan las manchas de sangre: Las dos utilidades
principales que tienen las manchas de sangre son las siguientes:



-Determinar la sucesión de hechos: La interpretación morfológica de las
manchas de sangre durante la inspección técnico-ocular posibilita la
reconstrucción de la sucesión de hechos. Basándonos en ellas podemos
llegar a saber los movimientos de la víctima, su posición respecto al agresor,
los puntos exactos donde se produjeron las agresiones, los instrumentos y
armas empleadas, si la víctima tuvo o no un periodo de sobrevivencia, si
hubo cambio de posición de un cadáver, etc.


-Identificar su pertenencia: Hasta finales del siglo XX la ciencia no permitía
identificar un resto biológico con una persona concreta. A partir del avance
en los estudios del ADN esto empezó a ser posible. Las manchas de sangre,
como indicios biológicos que son, pueden proporcionar a la investigación
criminal evidencias para la identificación de la persona que las dejó.


2.-Técnicas para la búsqueda de manchas de sangre: Las manchas de sangre
son, en ocasiones, fácilmente localizables por su abundancia o por su contraste con el
soporte en el que se encuentran. Sin embargo, otras veces no resulta tal sencilla su
localización por hallarse en cantidades mínimas, alojarse sobre un soporte que dificulte
su descubrimiento o confundirse con otro tipo de manchas. Seguidamente se van a
indicar algunas técnicas que facilitan su localización:





-Preferentemente se buscarán en la propia víctima o en lugares y objetos
próximos a ella. Deben buscarse, también, en estancias distintas donde fue
hallada la víctima o se presupone que acontecieron los hechos.


-La sangre, como todo líquido, es capaz de introducirse por cualquier
pequeña grieta y quedarse depositada en espacios imposibles de ser
limpiados por el autor del delito tras su comisión. Por ello, si se sospecha de
un punto concreto donde debiera haber manchas hay que mirar en las juntas
separadoras de materiales y piezas allí existentes y sus minúsculos rincones.


-Auxiliarse de una linterna, proyectando un haz de luz oblicuo variando el
ángulo de incidencia. Se puede colocar en ella un filtro de luz amarillo para
que la sangre resalte con mayor claridad.


-Es recomendable utilizar una lámpara ultravioleta, dado que esta clase de
luz provoca una fluorescencia característica sobre los residuos orgánicos. Si
se hace esto es necesario oscurecer antes la zona todo lo posible.


-Las manchas de sangre no desaparecen fácilmente y aunque traten de
limpiarse tienden a dejar algún rastro de su presencia allí. Eso sucede, por
ejemplo, con las manchas lavadas, las cuales se pueden percibir utilizando
luz infrarroja.


 
-Un reactivo muy usado para localizarlas es el luminol, el cual se suele
aplicar en forma de spray. El luminol hace reaccionar las manchas de sangre
a la luz ultravioleta.


-Con el paso del tiempo la sangre pierde su brillo natural y se oscurece,
llegando a un color casi negro que puede llevar a confundirla con algún tipo
de óxido, café, pintura o cualquier otra sustancia similar. En estos casos hay
que emplear un reactivo que confirme rápidamente si la mancha es o no de
sangre.


3.-Clasificación morfológica de las manchas de sangre: La situación y forma
de las manchas de sangre se condicionan por la naturaleza y localización de la herida,
así como por la posición y los movimientos de la víctima y el agresor. Estos factores
hacen variar la cantidad de sangre esparcida, la velocidad de llegada y el ángulo de
caída, que dejan en cada caso una mancha morfológica distinta. En función de todo ello
podemos clasificar las manchas de sangre del siguiente modo:


 
-Manchas estáticas: Son aquellas que se producen con la persona que sangra
quieta y sin movimiento. Se produce, entonces, un goteo por la acción de la
gravedad, de más o menos frecuencia dependiendo de la herida. Dicho goteo
dejará unas manchas distintas en función de la altura desde donde caigan y
de la horizontalidad o no del plano que las reciba. Finalmente, el goteo
puede producir un charco de sangre. A medida que el goteo cae desde mayor
altura los bordes de la mancha se hacen más irregulares, con formas
festonadas y dentadas, surgiendo finalmente salpicaduras satélites que
rodean la gota de sangre.


 -Manchas dinámicas: Se producen con el sujeto en movimiento o como
consecuencia de una salida de sangre al exterior a mucha velocidad. En el
primer supuesto se denominan reguero y en el segundo proyección.


-Reguero: Como se ha indicado se producen con el sujeto en
movimiento, por ejemplo caminando. El dibujo que dejan presenta el
goteo de manchas con unas estrías o festones que indican la dirección del
movimiento. Dependiendo de la velocidad que lleve y la mayor o menor
profusión de sangre dejarán una marca más acentuada o no.




 -Manchas de proyección: Se generan por un movimiento rápido de una
parte del cuerpo del herido o de la persona que se halla impregnada de
sangre, por ejemplo de los brazos sangrantes de aquel o de las manos del
agresor al manipular violentamente el palo ensangrentado cuando golpea
a su víctima; o porque la expulsión de la sangre se produce a chorro,
como sería el caso de una hemorragia de la arteria carótida; o bien
debido a que la sangre es empujada velozmente, como pasa en un disparo
craneal a cañón tocante o en una hemorragia bucal acompañada de fuerte
tos. Todas estas manchas se proyectan sobre muros y paredes dejando un

 dibujo en forma de lágrima, cuya punta indica siempre la dirección del
movimiento.


 -Manchas de contacto: Surgen cuando un objeto ensangrentado contacta o
toca a otro dejándolo manchado. A veces el objeto ensangrentado deja
marcada su forma en el objeto receptor de la mancha, sobre todo cuando
ambos se tocan de una manera más o menos frontal. Si el contacto se da
resbalando uno de ellos sobre el otro se llaman manchas por resbalamiento,
las cuales en determinadas circunstancias son también denominadas por
arrastramiento.


 
-Manchas por impregnación: Se producen cuando el soporte absorbe la
sangre que cae o contacta sobre él quedando más o menos empapado. Este
tipo de manchas es frecuente encontrarlas en ropas, alfombras, cortinas y
tejidos en general.


-Manchas por limpiaduras: Aparecen cuando, el autor u otra persona, ha
querido limpiar las manchas de sangre habidas. Es habitual encontrar este
tipo de manchas en trapos, toallas, pañuelos de y otras prendas similares.


17.4.13

HUELLAS DE PISADAS HUMANAS

Estas huellas se dan con bastante frecuencia y pueden ser con calzado o sin
calzado, visibles o no visibles y, dependiendo del soporte o superficie donde se
encuentren podrán ser por adición o por sustracción. Aquí vamos a referirnos solo a las
huellas de pisadas calzadas por ser las de mayor frecuencia.




1.-Búsqueda de huellas de pisadas: Las huellas de pisadas se encuentran
repartidas por todo el escenario del suceso y, si son visibles, no es muy difícil
localizarlas. No obstante es preciso tener en cuenta las siguientes consideraciones:


-Si el escenario es un local cerrado mirar especialmente en las vías de acceso
al mismo, sobre todo si para ello el autor ha tenido que forzar su entrada
subiéndose encima de una repisa, un mueble, una silla, etc.


-Para localizar huellas de pisadas no visibles sobre una superficie dura se
debe proyectar sobre el suelo un chorro de luz lateral y rasante con una
linterna potente. De esta manera se apreciarán y fotografiarán con más
facilidad.


2.-Formas de obtención de huellas de pisadas: En la inspección técnico-ocular
estas huellas se pueden obtener tratándolas por alguno de los siguientes cuatro
procedimientos:


-Por levantamiento en hoja de transplante: Consiste en trasplantar la huella a
una hoja adhesiva, tal y como se hace también con los rastros dactilares
latentes, usando en este caso hojas de transplante de gelatina por su mayor
poder de adaptabilidad a la superficie soporte de la huella.


-Por fotografía directa del soporte: A veces, con huellas nítidas y bien
visibles, es suficiente con fotografiarlas en el mismo suelo u objeto donde se
halla.


-Por recogida de la huella y su soporte: Cuando la huella se asienta bien
visible en un soporte de papel, cartón u otro material de fácil traslado, no
hace falta trasplantarla y es posible llevarla así hasta el laboratorio para su
estudio.



-Por moldeado o vaciado: Cuando la huella se produce en un terreno blando
se puede hacer un molde de ella que sirva para su análisis. Este
procedimiento es bastante largo y de cierta complejidad, pero su resultado es
altamente satisfactorio, pues su reproducción es de una gran exactitud, sobre
todo con el calzado cuya suela presenta unos dibujos con relieves poco
pronunciados.


3.-Elementos identificativos de las huellas de pisadas: En el cotejo de calzado lo que se
busca son las coincidencias de desgastes, desgarros, perforaciones, cortes, etc., existentes
en suelas y tacones de ambas huellas, que actuarán como puntos característicos con valor
identificativo.
No hay un número determinado de puntos característicos que se deban localizar
para que la identificación resulte válida, existiendo casos en los que con un solo punto
es suficiente. No obstante, conviene disponer de varios si ello es posible. De cualquier modo,
lo principal es el convencimiento del perito de que ambas huellas han sido producidas por el
mismo calzado.


4.-Información que proporcionan las huellas de pisadas: Las huellas de pisadas calzadas no
identifican a la persona sino al calzado, por lo que para imputar la autoría  del delito es

necesario disponer del zapato, bota, playera, etc. de un sospechoso para reproducir sus
huellas y cotejarlas con las encontradas en el lugar del suceso.



Otra ayuda que ofrecen las huellas de pisadas es determinar las vías de acceso y
las de salida, el número de personas que intervienen y sus movimientos, así como otras
circunstancias que puedan concurrir en el hecho, como por ejemplo sucede con. la
concentración en un punto de huellas superpuestas unas a otras, lo cual puede ser signo
de haberse producido un forcejeo o lucha.


Las huellas de pisadas también pueden aportar más datos, como son los posibles
defectos al andar y la velocidad a la que caminaba o corría. Para ello es necesario
elaborar una gráfica de pisadas en la que conste el cálculo de la línea de dirección, la
línea de marcha, el ángulo de pié, la longitud y ancho de paso, y otra serie de
mediciones.

16.4.13

RUEDAS NEUMATICOS

En la inspección técnico-ocular de un delito en un lugar abierto pueden aparecer
huellas de neumáticos que aporten datos de interés al esclarecimiento del suceso, pues la
entrada en escena de un vehículo representa siempre una cuestión importante dentro de
la investigación. Aclarar qué hacía allí y disponer de datos sobre él puede posibilitar una
línea de investigación por donde encaminar las pesquisas policiales. Por consiguiente,
todos los indicios de la presencia de un vehículo, y dentro de ellos las huellas de sus
neumáticos, deben ser aprovechados por los investigadores.




1.-Datos que proporcionan las huellas de neumáticos: Su contribución al
esclarecimiento de los hechos puede ser realizada de los siguientes tres modos:


-Determinando la sucesión de hechos: Descubrir en qué forma ha participado
un vehículo ayuda a comprender cómo sucedieron los hechos en el escenario
del delito. Para todo ello, los policías que lleven a cabo la inspección-técnico
ocular deben saber interpretar las señales dejadas por los neumáticos,
distinguiendo los diferentes tipos de huellas que se pueden encontrar en el
lugar.


-Determinando la clase de neumático que produjo la huella: A esto se le
denomina conocer las características de clase. Con ellas se consiguen saber
las características generales del neumático: anchura, modelo, dibujo, etc.,
datos que posibilitan deducir los tipos de vehículos que suelen usarlas.



-Identificando el neumático que produjo la huella: Esto significa
proporcionar evidencias de las características identificativas. Si se sospecha
que un vehículo es el que ha dejado la huella dubitada, se puede hacer una
reseña indubitada de sus neumáticos para cotejar ambas y establecer su
relación. Esta cuestión, aún siendo posible, es bastante más complicada de lo
que se cree, pues no todas las huellas permiten ser identificadas de forma
individualizada, ya que es preciso que exista una rodadura suficiente del
neumático sobre la superficie, no sirviendo para tal identificación aquellas
huellas que son de frenada, arrastre o deslizamiento de ruedas bloqueadas.


2.-Clases de huellas de neumáticos: Existen múltiples huellas de neumáticos,
dependiendo no solo del soporte donde se encuentren, sino también de la forma en que
se producen.




Por el soporte donde se encuentren podemos dividirlas en impronta, tiznadura,
estampa, etc. Por la forma en que se producen se clasifican en deslizantes, no
deslizantes, ruedas bloqueadas, interrumpidas, etc.
Conviene mencionar aparte a las huellas de rodadura, ya que son las únicas que
pueden proporcionar las características identificativas del mismo.


3.-Técnicas de tratamiento de las huellas de neumáticos: Todas las huellas de
neumáticos han de ser fotografiadas, sean de una clase u otra, pues constituyen indicios
materiales del acto criminal y acreditan las conclusiones que los investigadores
extraigan de ellas y que deberán plasmar en el atestado o en el informe pericial.
Las fotos de las huellas que puedan servir para la identificación individualizada
del neumático que la produjo deben ser obtenidas siempre en detalle, a fin de resaltar las
marcas que apoyen tal identificación. Con las que sean del tipo de las moldeadas,
aquellas asentadas en un terreno blando, se puede hacer un moldeado o vaciado,
desarrollando las mismas técnicas que para las huellas de esta clase de pisadas humanas.


HUELLAS LOFOSCOPICAS

Las huellas lofoscópicas son un indicio material de enorme magnitud. Por tal motivo, su
localización y obtención en el escenario del delito y su posterior tratamiento en los
laboratorios correspondientes se puede volver primordial para el desarrollo de la
investigación.

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Dentro de este tipo de huellas se hallan las huellas dactilares, pero también
podemos incluir como huellas lofoscópicas a las huellas palmares o quiroscópicas y a
las plantares o pelmatoscópicas. Las primeras son dejadas por la tercera falange de los
dedos de las manos, aunque también se pueden incluir en ellas a las dejadas por todo el
dedo en su conjunto o por una parte de él. Las segundas pertenecen a las palmas de las
manos y las terceras a las plantas de los pies. En una inspección técnico-ocular del lugar
de los hechos es frecuente encontrar huellas dactilares, algo frecuente las palmares y
muy raras veces las plantares.


Dentro de cada una de estas huellas están las huellas poroscópicas, a las que se
puede acudir cuando la muestra obtenida de una huella lofoscópica es tan escasa que
resulta imposible su identificación dactilar, quiroscópica o pelmatoscópica. Las huellas
poroscópicas permiten estudiar la disposición y tamaño de los poros de las crestas
dactilares. A pesar de esta utilidad identificativa aplicable como último recurso, resultan
escasísimos los estudios poroscópicos.


1.-Procedimientos de formación de huellas lofoscópicas: Las huellas
lofoscópicas se pueden producir por alguno de los siguientes procedimientos:


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-Por el sudor de las manos o los pies: Cuando se manipula un objeto o se
pisa descalzo sobre él, las crestas que forman el dibujo de la huella quedan
marcadas en aquel gracias al sudor que expulsan los poros de dichas crestas.
Este es un procedimiento de adición.


-Por una sustancia adherida a las manos o a los pies: Hay algunas sustancias
que al mancharse o impregnarse la piel en ellas, dejan impresa en la
superficie tocada el dibujo de la huella. Se trata, pues, de otro procedimiento
por adición.


-Por grabarse en una superficie: También puede producirse una huella
lofoscópica cuando se toca una superficie blanda y deformable, como
pueden ser la cera o la sangre no muy líquida y en proceso de coagulación.
En este caso sería un procedimiento de moldeado o de uno de sustracción.

depende, en gran medida, de las condiciones que tenga la superficie o soporte sobre la
que se asienta. Así, nos encontramos con que las mejores superficies son las que reúnen
las condiciones de ser lisas, limpias, pulimentadas, sin porosidad y suficientes:
-Lisas: Han de ser planas y sin rugosidades o irregularidades, pues darían
lugar a deformidades en el dibujo lofoscópico.


-Limpias: Sin suciedad, ya que el polvo o la herrumbre es la causa por la cual
el reactivo revelador de la huella se mezcla con aquella y pierde adherencia.


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-Pulidas: Abrillantadas y suaves al tacto.

-Sin porosidad: La porosidad absorbe el sudor depositado en la superficie por
los poros de las crestas del dedo, imposibilitando la formación de la huella

-Suficientes: En el supuesto que el soporte de la huella fuese muy pequeño
solo podríamos disponer de un fragmento de ella, cuyo estudio presentaría
grandes dificultades.


Todo esto no quiere decir que las superficies que no tengan todas estas
condiciones no son aptas para contener huellas, ni tampoco que las que las cumplan
sean de donde mejores huellas se sacan. Solo significa que cuanto más se acerquen a
ellas, mayores posibilidades existen de obtener huellas de buena calidad.


Con respecto a los materiales de goma y cuero, en algunos de ellos también es
posible obtener rastros lofoscópicos, aunque estas superficies ofrecen una mayor
dificultad a para su revelado al tener que utilizar procedimientos más laboriosos.
En las cintas adhesivas y las de celo, aunque estén arrugadas o pegadas a una
superficie, se pueden sacar interesantes huellas para su estudio.


En los guantes de goma para el fregado doméstico y en los de látex, debidamente
tratados en el laboratorio, se han podido obtener de su interior los dactilogramas de la
última persona que los utilizó.


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Por su parte, en las superficies de cartón, papel de periódico y madera es posible
obtener huellas, aunque en estos casos su calidad puede ser menor.


3.-Huellas aisladas, simultáneas y superpuestas: En el escenario del suceso las
huellas lofoscópicas pueden hallarse aisladas, simultáneas y superpuestas:


-Aisladas: Se llama aislada a la huella obtenida en solitario y sin compañía
de ninguna otra junto a ella por haberse producido su posada sola.


-Simultáneas: Se denomina simultánea al conjunto de huellas que se posan
en un solo acto. En el caso de huellas dactilares, el más frecuente, puede ser
completa o incompleta. La primera se refiere a que contiene todos los dedos
de la mano y la segunda no.


-Superpuestas: Se define así a la superposición de unas huellas sobre otras,
pudiendo ser aisladas o simultáneas.


4.-Huellas de descarte: En ocasiones suelen tomarse las llamadas huellas de
descarte, que no son otra cosa que las tomadas a las personas cuyas huellas es normal
que se encuentren en el lugar de los hechos, a fin de compararlas con las obtenidas en la
inspección técnico-ocular y descartar las que les pertenezcan. Así se hace, por ejemplo
con los moradores de una vivienda asaltada, los empleados de un comercio robado, los
policías que manipularon objetos y no llevaban guantes, etc. Son huellas de personas
vinculadas con el escenario del suceso, pero sin ninguna responsabilidad en el acto
criminal.


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5.-Metodología para la obtención de huellas lofoscópicas: La inspección
lofoscópica o inspección técnico-ocular para la obtención de huellas lofoscópicas, se
compone de cuatro pasos que habrán de seguirse en forma cronológica. Dichos pasos
dependerán de si se trata de huellas latentes o de huellas visibles:


1º) Búsqueda y localización: A tal fin se expondrán en el punto siguiente una serie de técnicas para uso.

2º) Revelado Mediante la aplicación reactivos adecuados a la clase de superficie de la que se
trate, las huellas latentes pasarán a ser visibles. Las huellas que ya eran visibles antes no
precisarán ser reveladas.


3º) Fotografiado: Terminado el revelado de las huellas latentes se procederá a su fotografiado
en conjunto parcial y en detalle.


4º) Trasplantado: Las huellas resultantes han de ser recogidas para su estudio posterior en el
laboratorio, para lo cual se pasan a unas cartulinas especiales llamadas hojas de
trasplante.


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6.-Técnicas para la búsqueda de huellas lofoscópicas en el lugar de los
hechos: Como dejan claro Antón Barberá y de Luis y Turégano, “pretender detallar
dónde encontraremos huellas de los delincuentes resulta tarea poco menos que
imposible, por lo cual, en cada caso, queda reservada a la perspicacia del investigador
la realización de este trabajo, quien lo practicará en el sitio más apropiado, según las
circunstancias”.
De cualquier modo, a continuación se ofrece una técnica básica que facilite la
búsqueda de esta clase de huellas, llevando a cabo las siguientes pautas de actuación:


Puede servir de referencia para la búsqueda el ponerse mentalmente en la posición del delincuente y ver las superficies que se vio obligado a tocar para acceder al lugar, y seguir el itinerario lógico que pudo realizar después.

-Averiguar la forma que el asaltante empleó para acceder al lugar. Si fue forzando una puerta, rompiendo una luna de cristal, haciendo un butrón, etc. Igualmente, determinar las herramientas que utilizó.


-En la mayoría de las ocasiones, el punto donde más huellas deja el autor es donde concentra sus principales esfuerzos. En los lugares cerrados suele ser el punto de entrada al local o estancia y el de salida, que a veces puede ser el mismo, así como el punto donde se halla el objeto de mayor interés para el asaltante, como, por ejemplo, la caja fuerte que ha de forzar para acceder al dinero, la habitación donde cree que se hallan las joyas, la caja registradora del local y las máquinas recreativas del bar con sus recaudaciones.


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-Las superficies hay que mirarlas también oblicuamente, puesto que así es posible apreciar
huellas latentes no visibles de frente. Decisiva importancia tiene el modo de iluminar los objetos y superficies a examinar. Aplicar con una linterna potente un haz de luminoso dirigido de forma oblicua sobre el punto preciso a investigar, puede revelar la presencia de las crestas lofoscópicas. El uso de lupas es aconsejable para una mejor visión.


-Hay que prestar especial atención a los objetos cambiados de lugar y a los que estén en una zona anormal. Como regla general, buscar siempre en las superficies de los objetos sobre los que se sospeche que han sido tocados o desplazados por el delincuente.


-Cobran un importante valor los puntos en los que las huellas resultantes solamente puedan ser del autor, en particular si las superficies son aptas para contener huellas lofoscópicas.


7.-Material para el revelado de huellas lofoscópicas:

 El material básico para el revelado de rastros lofoscópicos consiste en pinceles, reactivos y hojas de transplante.
Aunque existen otros importantes productos con los que interactúan o se complementan,
son esos tres elementos los que podemos considerar como básicos para llevar a efecto
esta tarea.


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-Pinceles: Existen diferentes clases de pinceles, diversificados no solo por el
tipo de pelo sino también por el tamaño y la forma del propio pincel. La elección de uno u otro dependerá del técnico especialista en virtud de las circunstancias de la huella a revelar. Existen pinceles de pelos y plumas de animales, de fibras sintéticas y de fuerza magnética.


-Reactivos: El principio de acción de los reactivos es el de unirse a la
sustancia que genera la huella, esto es, principalmente, al sudor y a la
materia sebácea que toda persona porta en sus manos y pies, a fin de hacerla
visible. Existen dos clases de reactivos: los físicos y los químicos.


-Hojas de transplante: Su cometido consiste en levantar la huella ya revelada
y alojarla en su interior. Antiguamente se empleaba simple cinta de celo,
pero hace ya bastantes años que se empezaron a comercializar unas hojas
especiales que hacían más fácil esta operación. Las hojas de transplante o
transplantadores se dividen en dos grupos: rígidas para las superficies más
alisadas y gelatinas para las que presenten algo de relieve.



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8.-Valor probatorio de las huellas lofoscópicas: Las huellas lofoscópicas recogidas del lugar de los hechos son posteriormente estudiadas en el laboratorio correspondiente, y comparadas con las del archivo de reseñados con el propósito de identificar a quién pertenecen. Tal identificación, aunque no presupone la autoría de su persona, pues no demuestran nada más que esta ha estado allí, en la práctica son una
prueba contundente si se obtienen en una zona, un punto o una posición donde solamente puedan ser del autor, o bien no exista una explicación convincente de qué hacía dicha persona en el escenario del hecho delictivo.


Establecida la identidad de la persona con el rastro lofoscópico hallado, el
siguiente paso consiste en elaborar un informe pericial en el que, entre otras cosas, se
presenten los puntos característicos comunes entre ambos dibujos lofoscópicos.